Breviario sobre equidistancia.

La equidistancia es una cualidad de la que gozan todos los puntos de un segmento, salvo dos: cada uno de los extremos. Fuera del extremo, todos los puntos son equidistantes de, al menos, otros dos. Y hay uno, sólo uno, que es equidistante entre los dos extremos: el punto central. Este tiene sus privilegios: por ejemplo, recibe la altura íntegra de un triángulo isósceles del que el segmento del que forma parte fuera la base.

Al diccionario de la RAE no ha llegado aún otra acepción del término que se emplea con frecuencia en el debate de ideas: me refiero a una equidistancia "en sí misma", no con relación a otros dos puntos o términos. Utilízase generalmente en sentido despectivo: un "equidistante" no es el que se sitúa exactamente en un punto intermedio, sino el que elude constantemente ser situado. En su acepción extrema, el "equidistante" es el que, cuando da su opinión, lo que busca no es acertar, sino "salvarse a sí mismo", escondiendo o moviendo confusamente su posición, a fin de no ser asignado nunca al "bando contrario". No llega a ser un "chaquetero" (este término sí está ya recepcionado por el Diccionario), pero sí tiene una cierta tendencia camaleónica, pues, sin llegar a decir lo contrario de lo que en realidad piensa, sí busca presentarse con la apariencia que más le permita parecerse al entorno en el que está en cada momento.

No todas las equidistancias son cobardes, sin embargo. En no pocos casos, la equidistancia es una etiqueta que se le arroja al sujeto desde fuera, como un reproche que habla más de quien lo profiere que de su destinatario. Saben bien a qué me refiero: en cuestiones binarias (sí-no, blanco-negro), no es posible la equidistancia, y por tanto o hay confusión, o hay duda, o hay adscripción a un bando. Pero otros muchos asuntos de opinión admiten gamas: por ejemplo, ser o no cristiano (no se confundan, para esa pregunta no hay sólo dos respuestas), ser conservador o progresista, de derecha o de izquierda, europeísta o nacionalista, belicoso o pacifista, ecologista o productivista, etc. En la medida en que un asunto así genere una discusión, será fácil que algunos se adscriban cómodamente de manera más o menos férrea a un bando, y otros se queden en medio. Y ahí es donde se produce el conflicto en el uso de la palabra "equidistante": porque una misma persona puede ser percibida como reflexiva, ecuánime y razonable por unos, o puede ser calificada de "equidistante" en su peor sentido, es decir, el de quien "no tiene arrojo moral para optar por una idea con todas sus consecuencias".

Más interesante aún es la equidistancia de dos y tres dimensiones, cuando se trata de áreas y volúmenes compuestos de varias líneas en uno o varios planos. Esta es la más divertida. Es la de quien según de que línea se trate, se halla cercano a un extremo o a otro, sin que ello esté condicionado por una militancia ideológica. En ninguna de las líneas se sitúa cerca del punto central (máximo de equidistancia), pero la suma agregada de todas las líneas sí lo puede llevar a un punto central del área o del volumen, simplemente como resultante. Esto es frecuente en asuntos complejos: en el segmento Messi-Ronaldo, uno puede arrimarme al máximo a Messi, pero quizás en el segmento Piqué-Ramos se arrime a Ramos: en ninguna de las dos opiniones sería equidistante (Messi, Ramos), pero el madridista y el culé lo llamarán equidistante, porque no siente los colores. En el fútbol eso es hasta saludable, pero ahora mírenlo con los partidos o con los bandos ideológicos. A los incondicionales les gustaría que tú pensaras sobre cualquier asunto lo mismo que diga su líder o partido político preferido: ya sea sobre impuestos, o sobre la prisión permanente revisable, o sobre el asilo a refugiados, la distribución de competencias territoriales o la inmunidad parlamentaria, el salario mínimo interprofesional, la transición energética o la peatonalización de una zona urbana. Leen el periódico que les ayuda a no titubear, y no están demasiado interesados en defender cada una de esas ideas, porque les basta con el "clic" de aceptar. Si, en cambio, tú tienes la sospecha de que es estadísticamente imposible que uno de los partidos acierte en todo y el otro se equivoque en todo, si al escuchar a unos y a otros tu cabeza se llena de grados y matices, está claro que tarde o temprano te cae la etiqueta: equidistante. Si, para colmo, en vez de una tendencia camaleónica procuras poner contraste por aversión a las unanimidades, entonces nunca acabarás formando parte del grupo fetén y pata negra de ningún club.

La equidistancia como empeño es una memez. Hay, sin embargo, una virtud que requeriría una severa y saludable disciplina intelectual: la simple "distancia".

14 Respuestas

  1. Mulgere Hircum Strogonoff!!… de vuelta y vuelta «descentrado»…

    Un saludo!

  2. Me gusta mucho tu reflexión. En muchos momentos me gustaría acercarme a Machado: “… corre por mis venas sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno…” Entiendo que la distancia necesariapara el análisis de las cosas, con la que concluyes. Una aspiración.

  3. Genial texto 😂. Esto de la equidistancia se ha convertido en el enésimo término arrojadizo de los espacios actuales de debate, donde se sustituyen los argumentos por el fuego cruzado de etiquetas, normalmente entre dos trincheras muy definidas. Quien nos exige un pronunciamiento binario, mezcla y confunde a menudo opiniones y valoraciones con principios. En geometría, y me temo que en el mundo del pensamiento también, las distancias entre dos planos no admiten el binarismo: siempre se trata de distancia entre un punto y el área conformada por los puntos del otro plano.
    Y como no somos personas “planas”, lo que no debemos admitir es que nos sitúen en un plano único, a lo largo de un eje que convenga a quien establezca posiciones en términos cartesianos.
    El que juega solo al fútbol (ancho por largo) siempre llamará equidistante al que juega al quidditch.
    Un saludo!

  4. Miguel, aprecio tu sutileza al defender implícitamente
    que estás de acuerdo con el Gobierno de cooperación, que permite la invocación de múltiples “grados y matices” en la resolución de los problemas políticos. La coalición, sin embargo, requiere forzadas unanimidades constantes entre los coaligados, so pena de destruirla. El problema está en determinar qué grados y matices puede ofrecer una performance podemisiente, una coleta posmoderna, un nacionalista reincidente en república de broma, un terrorista hombre de paz, un ultraderechista irredento, un jurista loco, un equidistante asimétrico, una jefa con mucho mucho carácter. Y, sobre todo, quién coordina, pondera y fija la argumentación final cooperatista no equidistante triunfadora: ¿ un Consejo Cooperador presidido por un Delegado del Gobierno, un relator multiapoderado, una Comisión Mixta de Obispos, sindicalistas, banqueros y delincuentes rehabilitados ?

    Como siempre, quien decide es la poesía:

    “ Cínico el horizonte que nos confronta alrededor e incalculables las modalidades para expresarnos, no permitas que las sombras abarquen nuestro entorno, no permitas que la llovizna humedezca tu horizonte, aquellas dunas circundantes que nos separan  y a la vez traen consigo la planicie que nos acerca. Quien pudiera deshilar los tejidos de tu mirada, el sedal en donde nuestros extremos sean los mas adyacentes, lo mas equidistante posible a nuestra ilusión; indúceme alguna vez a soñar juntos en un ayer que recordaremos; intuye que el futuro pudiera estar mas cerca de lo que imaginas.
     
    Entretanto camino en el estrecho andar de la incredulidad y la cautela, medido transitar que lentamente trae sus frutos, no es  casual este trance que en realidad nunca busque que sucediera. Una vez más ocurren infinitas maravillas con cada amanecer. Es posible que mi arena sea aquella que inundará el reloj para cumplir con el tiempo justo. Declara tú la justicia con la que deseas ser objeto de admiración o motivo de mis alegrías, no soy la manifestación mas precisa para hacerte merecedor de mis deseos; pues anhelo que hoy seas tú el cáliz en donde brindaré por los dos o en donde sabiamente aceptaré  tu adiós…    “

    ( “Equidistancia “, PALOMAALONDRA ).

  5. ¿Por qué una memez retórica cocinada a lo «strogonoff», en finas tiras de brevario, no es una virtud «in fine» cuando una virtud «fina» tampoco es una disciplina intelectual, por breve que se presente?…

    ¡Veamos brevemente!… pero sólo para los que quieran «observar» pensando eficazmente… se hará la luz…

    ¿Acaso el comienzo es un extremo tan extremo como el final?

    ¿Son principio y fin extremos opuestos o continuos?

    ¿Cuál es aquel punto que, caracterizado como equidistante entre el comienzo y el fin de un acontecimiento cualesquiera, puede definirse como «centro», o «central»?

    El centro de algo es un concepto euclidiano (geométrico) que no existe en física, donde el concepto más próximo (por analogía). se redefine como el «punto de equilibrio», por nombrar algo elemental…Hay más… «centro de gravedad» … «eje de movimiento», «momento de inercia»…«momento torsor»… etc.

    Pero en geometría las líneas son «ideas»; son infinitas, carecen de extremos y de centros.

    Sólo los segmentos tienen extremos y sólo los segmentos rectilíneos tienen un punto equidistante de los extremos, al que se le denomina como «punto medio», nunca «centro».

    Los centros se definen en superficies bidimensionales o volúmenes tridimensionales, nunca en líneas unidimensionales…

    ¿Cómo una reducción geométrica tan «descarriada» puede, en efecto, tener «sentido despectivo» en la versión de «equidistante–des–situado»?… ¿Tiene esto sentido?…

    ¿Cómo un sinsentido «tal», puede dar con lo real? … Es decir; ubicarlo encontrando la prueba de la verdadera realidad de la idea de «la cualidad de la equidistancia que se presume de todos, o algunos, de los puntos de una línea».

    Pero si de partida el discurso strogonoff se instala de modo perentorio en aquello que es mera apariencia retórica sin prueba de existencia real, a saber, justamente la idea de «equidistancia» para idear el concepto de «centro» o la definición de «memez» sobre el segmento Messi–Ronaldo, …

    ¿Acaso nuestro estimado autor, asiduo practicante del «balconing magaluz», no levita en lo difuso de algo que no concreta?

    ¡¡¡ Segmentos Messi–Ronaldo tengas y centros encuentres…!!!… ¡Mon Dieu!

    ¿Acaso su idealismo no es tan profundo que le falta realidad bajo sus pies porque en su forma misma de pensar ha tachado, obliterado o disimulado lo real mismo bajo abstracciones demasiado fáciles, por simples y etéreas?

    ¿O acaso soy yo quien está preso en las mazmorras profundas y oscuras de la caverna de Platón; en el submundo de las apariencias…?

    Ahora bien, desde el momento en que se diagnostica esa falta de realidad, ese defecto idealista de la omisión de todo lo real, lo que vemos es «lo–real–imaginado» (la equidistancia de lo in–distante, o el cuento de la narrativa), como imposición absolutista en el imperio de las convicciones privilegiadas del platonismo autista… Allí donde la justicia ya no es equidad, sino que «aparece» como el «ope legui» de lo indiferente in–distante.

    En ese submundo platónico la sencilla realidad del concepto (su apariencia real vestida de «analogía»), no puede valer como una autentica prueba de lo real (aquello externo a la caverna), puesto que precisamente se supone que lo real es aquello que, frente a mí, me resiste, no me es homogéneo, no es inmediatamente reductible a mi decisión de pensar. Es decir; «lo otro» en sí mismo como «otro», no como proyección mía; no como mi otra aparencia…

    No existe la equidistancia en la imagen de un espejo. La óptica sólo habla de reflejos, y espejismos, que no son más que las «apariencias» de las que ya hablaba Platón en su mito de la caverna hace ya más de 2.500 años…

    Mulgere Hircum!!!

    Y Buenas Tardes!

  6. Miguel, aprecio tu sutileza al defender implícitamente
    que estás de acuerdo con el Gobierno de cooperación, que permite la invocación de múltiples “grados y matices” en la resolución de los problemas políticos. La coalición, sin embargo, requiere forzadas unanimidades constantes entre los coaligados, so pena de destruirla. El problema está en determinar qué grados y matices puede ofrecer una performance podemisiente, una coleta posmoderna, un nacionalista reincidente en república de broma, un terrorista hombre de paz, un ultraderechista irredento, un jurista loco, un equidistante asimétrico, una jefa con mucho mucho carácter. Y, sobre todo, quién coordina, pondera y fija la argumentación final cooperatista no equidistante triunfadora: ¿ un Consejo Cooperador presidido por un Delegado del Gobierno, un relator multiapoderado, una Comisión Mixta de Obispos, sindicalistas, banqueros y delincuentes rehabilitados ?

    Como siempre, quien decide es la poesía:

    “ Cínico el horizonte que nos confronta alrededor e incalculables las modalidades para expresarnos, no permitas que las sombras abarquen nuestro entorno, no permitas que la llovizna humedezca tu horizonte, aquellas dunas circundantes que nos separan y a la vez traen consigo la planicie que nos acerca. Quien pudiera deshilar los tejidos de tu mirada, el sedal en donde nuestros extremos sean los mas adyacentes, lo mas equidistante posible a nuestra ilusión; indúceme alguna vez a soñar juntos en un ayer que recordaremos; intuye que el futuro pudiera estar mas cerca de lo que imaginas.

    Entretanto camino en el estrecho andar de la incredulidad y la cautela, medido transitar que lentamente trae sus frutos, no es casual este trance que en realidad nunca busque que sucediera. Una vez más ocurren infinitas maravillas con cada amanecer. Es posible que mi arena sea aquella que inundará el reloj para cumplir con el tiempo justo. Declara tú la justicia con la que deseas ser objeto de admiración o motivo de mis alegrías, no soy la manifestación mas precisa para hacerte merecedor de mis deseos; pues anhelo que hoy seas tú el cáliz en donde brindaré por los dos o en donde sabiamente aceptaré tu adiós… “

    ( “Equidistancia “, PALOMAALONDRA ).

    14/06/2019

  7. ¿ He sido censurado ? Qué barbaridad ¡

  8. Al censor no le gusta el Gobierno de cooperación. A mi tampoco, pero no pediré diligencias previas, ni relleno la casilla de la Iglesia, ni me voy sin pagar la tapa de caracoles. No hay motivo literosuficiente para ello. Invocaré la canción infantil con rima que nos enseñaban en el Colegio para superar las crisis:subjetivas:

    El sol y la luna
    están enfadados,
    nadie en el cielo
    sabe que ha pasado.
     
    Todos sus amigos
    están preocupados,
    en millones de años
    nunca han peleado.
     
    La luna colorada
    se aleja del sol,
    y le da la espalda
    de muy mal humor.

    De repente llega
    la Estrella Polar,
    Plutón y la Tierra
    la han ido a buscar.
     A esta gran estrella
    con fama de justa,
    que estén enfadados
    nada le gusta.

    Escucha a la luna
    habla con el sol.
    ¡por fin los dos astros
    entran en razón!

    La luna ya ríe,
    también ríe el sol,
    con remordimiento
     se piden perdón.

  9. Pues ahora que lo pienso…

    Yo también Sr. Anónimo, he sido censurado … a veces en diferido!!!

    Pues ya suman dos barbaridades!!

    ¡Qué cosa!…

  10. Me asomo al patio y veo que está libre de candados y vigilantes jurados y me digo a mi mismo : bien, veamos, la libertad de expresión no es un derecho, sino el reflejo de las facultades consustanciales a cada ser vivo : al toro de lidia no puedes impedirle que te coja por la ingle, el camello no se hace operaciones estéticas en el dorso, el mosquito siempre vuelve hasta llevarse un milímetro de tu sangre, el pez quiere al agua como a su misma madre, el periódico lo escribe su dueño, el peor arroz se hace en Valencia, la mujer siempre lleva razón y los Bancos no te pagan intereses por tu dinero.

    Por tanto, no se puede coartar la libertad de expresión de Pedro Sánchez Pérez Gómez Alvarez Jiménez : es un producto marca blanca de la fusión hormonal J.F. Kennedy—Ché Guevara y, por tanto, es lógico que pida a la derecha corrupta no creíble (T.Supremo ) que desbloquee su investidura o, sintiéndolo mucho, deberá ponerse en manos de la chusma independentarrabilduensetenemosderechoadecidirespañaestadoconfederalelcambioclimáticoharáquelleguesaalportaldetucasaenunazodiac.

    Un grupo de amigos hemos creado un crauwfonding para pedir un informe a la Universidad de Harvard y que nos digan qué hemos hecho para merecer esto.

    Saludos, desbloqueadores mios.

    • No es que bloquee y desbloquee, sino que no entro a diario, y los comentarios están “pendientes”.
      “Con remordimiento se piden perdón”, qué bueno, Anónimo.

  11. Ven acá, serrana mia
    ven acá, gitana mia
    con eso tendrá mi cuerpo
    un ratito de alegría.
    Con eso tendrá mi cuerpo
    un ratito de alegría.

    En la calle Nueva
    hay un almasén
    que venden asúcar,
    manteca y café.
    Que venden asúcar
    manteca y café.

    (bulerías cortas).

  12. ¿Ofensiva por la convivencia?…

    ¿Eso es lo real de la «equidistancia»? ???

    CTXT también censura como límite de la equidistancia… Si uno establece la medida de las cosas y después traza el intermedio; no hace otra cosa que definir su centro excluyendo el resto del planeta.

    Ese el centro que define el símbolo de la vitrina; el eje de torsión que marca la ontología de lo que está dentro y lo que queda fuera… de Plaza Nueva.

    ¿Cómo se puede comparar el tormento de la purificación que novela Umberto Eco a fin del primer milenio y distorsionarlo con el problema de una equidistancia como norma de moderación en el campo tradicional del pensamiento conservador español, en versión actualizada del S.XXI?

    ¿Cómo se puede implorar equidistancia desde el más anclado púlpito de una noción proverbial de «territorio» y «comunidad» como el misterio santificador de la «nación» en su vertiente de dominio territorial???

    ¿Acaso es el territorio la esencia del viejo concepto doctrinal franquista de la «unidad de destino universal»

    ¿Qué equidistancia hay en una «unidad de destino»?

    ¿Acaso esa equidistancia se mide con la misma vara con la que la mayor creación doctrinal de la Chancillería en el siglo XXI marca «su» propia equidistancia de juez con la reciente sentencia del TS sobre la Manada?

    ¿Acaso no sería más conveniente empezar a repensarse a uno mismo, antes que repensar a los demás?

    Los púlpitos carecen de ortodoxia, no toleran la heterodoxia, ni admiten más purificación posible que la comunión. Máxime cuando ningún púlpito ha separado nunca «la razón» de «el poder». Ni nunca lo separará.

    Se trata, pues, de dos lógicas contrapuestas que confundiéndolas avocan al conflicto incluso desde el discurso del buenismo de una falsa llamada a la moderación sumisa en el campo del poder conservador establecido.

    Sin realismo no es posible el consenso, y sin racionalidad no hay razón; sólo la dialéctica del poder. Es decir; la convivencia de la comunión donde «los otros» siempre se les concibe como «objetos», nunca como «sujetos» de pleno derecho.

    Hoy, más que nunca, hay que dar un giro ontológico copernicano y afrontar la ilustración realista que el franquismo expulsó a tiros de España, y la transición no ha reparado.

    Así, pues, mientras no pongamos «lo real» como fundamento sine qua non de todo consenso, no tendremos convivencia entre iguales; sólo sumisión y conflicto entre desiguales. Es decir; comunión!

    Eppur si muove!!!

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