Archivos de Etiqueta: Paradojas

Miguel de Esponera

Me gustaba este pseudónimo, casi convertido en heterónimo. Me gustaba que no tuviera cara, ni cuerpo, ni sentimientos: todo se lo prestaba yo. No era una máscara, sino un recipiente. Más que esconder, acumulaba y conservaba. Quizás sí era máscara, en el sentido del antiguo teatro griego: una personalidad a la que el actor se…
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El tren de la verdad.

¿Y si cada uno pudiera descubrir, de pronto, que estaba equivocado? ¿Y si de repente uno se topase con el cartón del escenario que nos había envuelto hasta entonces, igual que le ocurrió a Truman, el del "Show de Truman"? ¿Y si al llegar el próximo cumpleaños de cada uno nos hicieran saber algo fabuloso,…
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Deseo de contrición

- Ave María Purísima - Sin pecado concebida. Díme, hijo mío. - Padre, me confieso de haberme fugado con mi novia, de haberme emborrachado y de haberme acostado con ella. - ¿Cuándo ha sido eso, hijo mío? - De mañana no pasa, se lo juro. Lo tengo todo previsto y estoy decidido. - ¿Estás arrepentido?…
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El paraguas.

Mientras se hacía el recuento electoral la noche del 20-N, en Granada se produjo la tragedia de la suspensión de un partido que iba ganando el equipo local porque un espectador lanzó un paraguas que hirió en la cara al linier. Desde el primer momento se apresuraron los medios a informarnos sobre la raza del "chico del paraguas"…
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Saque de esquina

Siempre me he conformado con mirar el lado más próximo de las cosas. Un rincón es un rincón, y una esquina es una esquina. El límite está en los ciento ochenta grados: más allá, es esquina; más acá, es rincón. Él, en cambio, era daltónico, pero no de colores, sino de espacios. No podía evitar…
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La velocidad de la luz

Siempre quise ver en el espejo mi cara con los ojos cerrados, pero hasta ahora era imposible, porque para verla tenía que abrir al menos un ojo. Pero ahora que al parecer podríamos ser más rápidos que la luz, propulsados por esas terribles partículas de las que seguramente estará hecha la materia del diablo, lograraríamos…
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Un suelo de abismos infinitos

Lo peor de los terremotos es que la desgracia no cae del cielo, sino que sube de los infiernos. Y que destruyen la premisa principal de toda construcción humana: ni más ni menos que el suelo. Así también ocurre con los otros terremotos no telúricos que derrumban el soporte de todos nuestros silogismos, nuestras convicciones,…
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