Como un alfarero sin prisa.

La narrativa tiene también algo de alfarería. Hay un torno que da vueltas, hay barro, hay formas que van surgiendo, hay una mano que quiere dominar esa mezcla de materia y movimiento. El torno que da vueltas es el impulso que te ha llevado a ahondar en esa novela, y no en otra, así como la necesidad de dar forma a ese impulso. Puede ser algo descolocado que hay dentro de ti y que no sabes en qué consiste, puede ser una nostalgia, puede ser un dolor, puede ser un anhelo, una sospecha, una hipótesis que no sabes de dónde ha venido (Borges decía que las hipótesis, a diferencia de la realidad, tienen la obligación de ser interesantes). Algo fuerte que poco a poco se va llenando de barro, y pasa de ser una simple idea o intuición a ser un cuerpo que va creciendo en forma de páginas. ¿Cuál es el barro? El barro lo eligen bien los alfareros según el tipo de producto que quieren fabricar. En la escritura creo que el barro no se elige: uno lo lleva dentro, y uno se lo va encontrando. Cosas que pasaron, cosas que pasan, la relación entre unas y otras, el azar de una asociación mental, ese material infinito (o mejor, inabarcable) que la vida suministra y que te da la posibilidad de "imaginar" cosas concretas, sucesos, experiencias.

A veces el torno vence a la guía (al guión), y el cuerpo se ensancha; a veces la guía dirige y eleva la forma del barro. En ese manejo, influyen los tiempos. Me refiero a los tiempos del alma: épicos alguna noche, eficaces alguna mañana, contemplativos o activos, receptivos o asertivos, dubitativos o no.

También hace falta agua, para refrescar el barro y evitar que se endurezca y se convierta en definitivo y no maleable demasiado pronto. El cacharro se mira y se remira, uno imagina su evolución, una asa por acá, un adelgazamiento por acá, una ondulación, una inclinación a propósito, y es posible que el equilibrio imponga volver abajo a retocar un perfil.

Y llega el momento en que lo ves. Ves un objeto que antes no existía y ahora sí. Y entonces es hora de los pigmentos, de los fundidos, del color, de los calados, de los bordes, del punzón, y de mirarlo mientras se seca. Eso también se disfruta, si se está dispuesto a trabajarlo.

Torno, barro y mano. Materia y movimiento. Y tiempo: cuanta menos prisa, mejor.

4 Respuestas

  1. ¡OH!… Mon Dieu … ¿Por qué barro, y no madera?

    Hay literatos que escriben a machetazos y otros con sierras mecánicas y a una gran mayoría se le va la olla cociendo sopas de letras…

    ¡Para esos impulsos la quietud es, sin duda, lo más recomendable!…

    ¡Mon Dieu!… ¡un torno que da vueltas!… Impulso y necesidad… que en ningún caso los defines centrífugos sino centrípedos en constante inmersión hacia el interior del barro… más que torno alfarero me suena a batidora de nata con cacao de repostero de Telecinco…

    ¡Dar forma al barro!… metáfora más bíblica hay que buscarla en el Santo Sepulcro, y fuera del sarcófago la obligación de Borges viene siempre de lo real ya que …dicho en tono pascaliano; «el corazón desmiente siempre lo que predica el espíritu» …

    Pero con estos lodos fue Voltaire quien pronunció la incongruencia del barro divino –es decir su mala calidad alfarera–, diciendo del sumo alfarero que fue «un Dios que vino a consolar la humanidad, visitó la tierra y no la cambió» … (menudo chasco)

    Y, por si fuera poco, el mismo Leibniz describió el barro como un desorden eterno; un caos de desdichas, mezcla de sangre, humores (mala leche) y polvo…

    ¡Mon Dieu!… y ¿tu dices que llevas dentro ese barro?… ¡Menudo cacao bribón!…

    ¡Mon Dieu!… «El cacharro se mira» … si el barro es tuyo, la mano también y el impulso centrípeto… ¿Qué es el cacharro que miras?…

    ¿Un barro clónico de tu mismo barro?… o ¿acaso es un proceso secesionista de independización disruptiva; una rebelión alfarera?… ¡deberías llamar a Llarena!

    Ciertamente este proceso de parto por disociación nuclear debe consumir mucha agua…

    ¡El Tiempo!…

    Si materia (impulso, barro y mano) y movimiento (impulso) los reduces a estados mentales, la prisa no tiene sentido ya que todo reloj es un invento mecánico que emula un sentimiento de pulsión real del universo no mental.

    Y volviendo a Pascal «el corazón desmiente siempre lo que predica el espíritu»

    Ningún alfarero modula nada interesante solo manipula formas estéticas…

    ¡Cumple la condición de Borges!

    ¡¡¡Eppur si muove!!!

    ¿Por qué barro, y no madera?

  2. Qué malo eres, Miguel. Nos mandas a rodar por el materialismo dialéctico de Marx, que es la ciencia que estudia las relaciones entre la conciencia ( las manos del alfarero ) y el mundo material objetivo (el barro ), las leyes más generales del movimiento y desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del conocimiento. La filosofía del marxismo se llama materialismo dialéctico porque constituye la unidad orgánica del materialismo ( el barro ) y la dialéctica (eldiario.es y el ABC). Es materialista porque parte del reconocimiento de la materia ( el barro , el salmorejo) como base única del mundo, considerando la conciencia como una propiedad de la material altamente organizada, como una función del cerebro, como un reflejo del mundo objetivo; es dialéctico porque reconoce la concatenación universal de los objetos y fenómenos del mundo, el movimiento y desarrollo de éste como resultado de contradicciones internas que actúan dentro de él.
     

  3. ¿Qué tal el sarcófago y su alfarero?

    Espero que tenga aire acondicionado pues se prevé aumento de temperatura, y el barro sin agua en polvo se convierte…

    Yo debajo del olivo vivo del aire que me instruye siempre con noticias y otras viandas espirituosas y espirituales. El barro lo dejo para la lluvia y lo sorteo por el camino porque me gusta andar junto al espíritu de Machado; ¡gran muchacho Antonio!…

    Para los que habitamos la intemperie y andamos ligeritos de equipajes –sin vitrinas ni hierros justicieros–, la Luna nos dice que nuestras noches son del siglo XXI y nuestros sueños han de buscar la luz de un sol que de luz a las aguas cristalinas, sin plásticos, ni engaños oscuros, ni tampoco lobos que se comen, o ajustician, a las ovejas…

    El barro es ya tan arcaico que ni siquiera sirve para polvo axiológico. La nula transparencia del barro solo permite apelar a la farándula del engaño; la fábula del flautista que entretiene a todo el victimario con los cuentos de caperucita mientras lobo y abuela pactan el reparto del botín.

    La metáfora del bribón; ¡gran nombre ese para un chucho doméstico!… ¿por qué bribón?…

    En la era del big data el éxtasis del barro es como resucitar el dengue de las fiebres espirituales de Santa Teresa rememorando al pilar de sal de la mujer de lot saliendo de Sodoma.

    Es una tenebrosa visión de sarcófago drakulino mal orientado con suscripción pirata a netflix en sesión matinal viendo la película de George Orwell en versión china subtitulada…

    La buena literatura se diferencia de la mala jurisprudencia en el corazón. Sin corazón no hay literatura, sólo hay el barro donde el dengue pone sus huevos…

    El corazón no es convicción, es la herramienta que modeliza nuestro sentido común libre de injusticias de conveniencia; sin estatuas de sal, ni hierros justicieros.

    El corazón es el oxígeno.

    El pájaro amaestrado sueña con volar, el libre ¡vuela!…

    Eppur si muove

  4. Hola de nuevo… te veo muy solo y yo estoy de vacaciones permanentes a la sombra de mi olivo y como el tiempo es fresco, refresco experiencias…

    La última «breaking news» de los 750 jueces avispados me recuerda que comparar a los demagogos actuales con los del régimen del Valle de los Caídos es, sin duda, una mala idea en el contexto del Código Penal vigente.

    Sólo crearía un alarmismo trivial sobre los horrores de la vitrina del TSJA distrayendo la atención sobre nuestros propios problemas políticos y jurídicos en un Estado en permanente disolución.

    Sin embargo, subsiste una pregunta; ¿en qué momento nuestra débil democracia está realmente en peligro?

    Según leo en EL MUNDO, parece que para 750 jueces aquello que llaman “presión social” es la línea roja que reclama el riguroso sometimiento del pueblo español a las virtudes inmaculadas del sacrificado independentismo de la toga soberana… ¡Nosotros o el caos! es la cuestión… y no hay alternativa… ¡dicen!.

    En mi lejana opinión parece que la confusión conceptual entre independencia e impunidad con ausencia de responsabilidad es mayestática en estos 750 no-ilustrados jardineros del Valle de la Sana Crítica a la sombra de la gran cruz de los caídos.

    Resulta curioso que lo que hace más de 40 años era inimaginable (un pueblo irritado por una sentencia impresentable) se ha vuelto hoy un asunto cotidiano de manifiesta desconfianza en el poder más oscuro de la galaxia del 78; los togados imperiales al mando del temible CGPJ y su satélite andaluz de la vitrina… «los Darth Ones» …

    750 Darth Ones del país de los spaniards parece que han emitido un misterioso mensaje de SOS a la nave nodriza denominada “Consejo Consultivo de Jueces Europeos,” CCJE, ante lo que llaman “presión social” del «pueblo enemigo» por indignarse hasta la médula por la sentencia del caso LA MANADA, … según informa hoy EL MUNDO.

    Los 750 Darth Ones parece que denuncian la «gravísima amenaza que se ha alzado contra la independencia judicial en España» … calificando la “presión social” de «linchamiento público» … ante lo que aseguran sentirse «completamente desprotegidos ante las interferencias de los poderes Ejecutivo y Legislativo en la función judicial»… ¡Manda huevos; qué peligro!

    Cierto que hay muchos modos de enterrar la cabeza en la arena o de no levantarla del santo sarcófago del Valle de la Sana Crítica de los Caídos.

    Puede que el conocimiento de la historia nos recuerde ciertas pautas de conducta que abrieron paso a la tiranía mediante ataques a la justicia independiente. Pero la memoria histórica, a menudo mezclada con el mito, también puede impedir leer los signos del presente y los clamores irreductibles de cambio.

    Los mindunguis del pueblo ya sabemos que el futuro no puede cambiar el pasado, pero si conocemos que el Futuro puede sepultar al pasado rectificando el presente.

    Pero los 750 ignorantes seculares sólo saben que el mal-pasado si que puede impedir el futuro sobreviviendo el presente. Y eso es lo que piden los 750 des-cerebrados del Darth One; que el CCJE someta el presente al imperio del mal-pasado…

    ¿Conservadurismo o tiranía?…

    Va a ser divertido ver qué responde la nave nodriza del CCJE…

    Mientras tanto aguardaremos con interés el día de la limpieza del Valle de la Sana Crítica de los Caídos. El día –ya próximo–, cuando saquen del Santo Sepulcro de Madrid los restos del Darth Vader hispánico y vayan saliendo los Darth Ones zoombies convertidos en asustaviejas de carnaval…

    Ese día marcará, sin duda, el principio del fin del 78… y quizás, también, el principio del comienzo del futuro de los spaniards…

    La incapacidad humana para leer los signos del presente y ver lo que vendrá es un barro muy moldeado por los alfareros de la literatura. Recuerdo ahora “HISTORIA DE UN ALEMÁN,” un libro de memorias que Sebastian Haffner escribió en 1939, un año después de irse de su Alemania natal.

    Haffner (futuro periodista y escritor) era un estudiante de leyes que presenció cómo la dictadura nazi fue volviéndose un régimen letal, gradualmente…

    Vio a sus compañeros de estudios (ninguno de los cuales era nazi) aceptar cada paso sucesivo (las leyes raciales, la derogación de la constitución, etc.) por el solo hecho de ir expresado en términos legales.

    Regresando al presente; la ciudadanía tiene claro que el cuento del Poder Judicial como sagrario de virtudes ya es infumable en España; es tan arcaico como el cuento de caperucita.

    Es un mal cuento porque una simple lavadora tiene más garantías que un largo procedimiento judicial que carece de garantías de calidad, no tiene libro de reclamaciones, y desconoce norma alguna de equidad, justicia y sentido común. etc, etc.

    Los compi-yogui del Darth One no prevarican porque varican a caballo; antes, después y en medio del Horse Jumping. Y hasta Urdangarín ha empezado ya a cabrearse después de 14 días en la suite real… Y no digamos Villarejo soltando bombas de alcoba principesca… ¡¡¡La cosa promete!!!

    En la nave imperial del CGPJ-TC nadie sabe qué es un derecho fundamental, pero todos hablan de él como si lo supieran sólo ellos. No encuentras un principio; encuentras cienes y cienes de principios y si no le gusta al Anakin Skywalker de turno (o presidente de las naves autonómicas) los Onesindependientes tienen siempre otro sucinto; sea rebelión, abuso o lo que convenga…

    Esto es alfarería china de punto fino

    Pura literatura de los Estados mentales

    Borges diría que muy interesantes…

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