Cati ya no va plantar más limoneros. Sus limoneros seguirán creciendo, y quizás alguna de estas primaveras den azahar y limones. Lo que la muerte mata no es el pasado -lo que ya está hecho, dicho y vivido-, sino sólo una línea de ese inmenso ovillo que es el futuro. No es poco, pero no lo es todo. El pasado resiste vivo, como un árbol en invierno, como un río en verano, y puede seguir dando aromas y limones. El sentido de una vida queda indemne si la vida se vivió con sentido, y no hay nada que tenga más sentido que la generosidad.  Por eso las vidas generosas (las que de verdad lo han sido) son fecundas y continúan dando sombra, dando verde y dando frutos que vienen de un largo día que, de pronto, es ayer.

Cati no va a madrugar más. No tiene más días por delante.  ¿Qué se muere, cuando alguien se muere? Se muere el cuerpo, y el alma se queda sin asidero. Un alma sin cuerpo no es nada, y por eso el alma se disgrega, se reparte y se refugia en la memoria de los otros. No queda vagando como una nube: se queda dentro de otros. El cielo son los otros, los que se abrazan cuando te has ido, y la eternidad, en esta orilla, es un eco que percibimos los que fuimos testigos. Casi todas (no todas) las lágrimas de las que yo fui testigo eran de risa: por eso su alma (que es la que sabe llorar y reir)  no es triste ni va a dejar amargura en sus depositarios. De eso sí estoy seguro.

Cati se ha quedado sin tiempo. No va a morirse nunca más, y ahora nosotros seremos su eternidad. Cada vez que notemos que no está, cada vez que falte su voz entre las voces, cada hueco donde ella falte, cada cosa que quedó a medias. Eso es lo que convierte la tristeza en consuelo: queda todavía mucho antes de que la memoria pacte con el olvido un álbum de recuerdos que mirarán con curiosidad los biznietos algún día. Quedan limoneros vivos. Ella no se fue de aquí por cansancio, se la llevaron a reír, a madrugar y a plantar en otro sitio. Sin permiso de sus ocho nietos.

 

2 Respuestas

  1. Es espectacular, has descrito lo que ninguno de nosotros sabría describir y ella lo agradecerá siempre, porque como tu dices desde ayer somos su eternidad.

  2. Realmente has escrito un relato encantador.Yo diría, incluso, poético, una prosa poética…
    Pero me pregunto: ¿ de donde sale el ” yo” , la persona ( el alma…) ?
    ¿ De dos células de nuestros padres ?
    Serían entonces dioses …
    El ” yo “, el alma, pienso, no es materia; es inmaterial, espíritu.
    Y es eterno, nunca morirá.
    ¿ De donde proviene, pués, ? Yo creo que de Dios, que es la misma Existencia, el Ser…
    Pero no de un modo panteísta ( todo es Dios; la inteligencia Superior de la que hablan tantos físicos, ciéntíficos, …se puede decir que es Dios o solo una Ineligencia Superior.
    No, Dios me ha creado a mí ( y desde fuera del tiempo ya pensó en mí , en tí..)
    Nos ha hechos ” dioses” – como decía el Padre Bermudo , de SAFA, parecidos a Él, a su imagen…
    Y cuando mi cuerpo se pare, muera, mi yo, o sea, yo mismo, vuelvo ( de una forma antinatura- separado del cuerpo -) ante el que me ha hecho…, ” In aeternun “.
    Es muy bonito lo que narras de nuestra alma. Precioso…, pero creo que son anhelos, deseos, aspiraciones …
    Mi yo, mi persona, no tiene otro sentido, explicación, origen que el un Ser que es Alguien, es personal , que nos conoce, nos ama con locura y es nuestro verdadero Padre.
    Un gran abrazo de un VICO.

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