Un martes negro para la “justicia española”. ¿Quién piensa en el miércoles?

Vaya día, el de ayer. Un "martes negro" para la imagen de la justicia española. El TEDH declara que el Estado español vulneró el derecho a un juicio justo de Otegi, Díaz Usabiaga y otros por la falta de imparcialidad de una integrante del tribunal que lo juzgó, no corregida mediante la recusación formulada, ni en el recurso de casación (2 votos contra 3) ni en el recurso de amparo (5 votos contra 7), lo que tiene especial importancia precisamente porque al provenir los enjuiciados del entramado considerado como brazo político-civil de ETA, y al juzgarse si seguían colaborando con ETA o si estaban trabajando en su desactivación como organización terrorista,  hacía aconsejable un exquisito  esfuerzo de imparcialidad y neutralización de prejuicios por parte del tribunal. Un tribunal belga suspende la ejecución de la euroorden relativa a un rapero condenado por un delito de enaltecimiento del terrorismo, para preguntar al TJUE si la euroorden puede tramitarse por una razón que ciertamente no tiene que ver con la resolución judicial en sí, pero sí con las condiciones para la tramitación de la euroorden. Y al final de la tarde, el Tribunal Supremo se gira sobre sí mismo y rectifica la rectificación sobre a quién corresponde según ley pagar el "impuesto de la hipoteca" (para simplificar), en una votación que más parecía para aprobar una ley que para aplicarla. Raro es que no haya salido hoy también la sentencia del TSJ Navarra sobre el caso "Manada".

Muy bueno para la imagen de la justicia española no ha sido el día, no. ¿Quién podría reprochar nada al ciudadano que hoy haya concluido que los jueces no estamos haciendo bien nuestro trabajo?

Aprovechemos la coyuntura para hacer alguna reflexión.

1. Me gustaría comenzar por una que está pasando desapercibida. He oído que el nuevo "varapalo" del TEDH a la justicia española es una muestra más del deterioro de la calidad democrática del Estado español. Pero también podríamos decir, aunque resulte paradójico, que ayer se evidenció que el derecho del estado español tiene un buen sistema para garantizar al máximo la imparcialidad de los jueces. ¿Cuál es ese sistema?: la firma del Convenio Europeo de Derechos Humanos que permite que el TEDH revise el asunto y corrija a los tribunales estatales si aprecia que no han sido suficientemente rigurosos al apreciar el riesgo de parcialidad. Es decir, exponerse a los "varapalos" de un tribunal de derechos humanos al que no puede controlar. No me canso de insistir en que el TEDH tiene la gran ventaja de la "distancia" respecto de la lógica "interna" de cada Estado, porque su "única" función es delimitar con vallas de seguridad el ámbito de los derechos humanos. La sujeción de España al TEDH es una marca de calidad democrática de la que podemos presumir. El TEDH no es un "tribunal extranjero", es un tribunal que forma parte de la estructura jurídica total del estado, por decisión nuestra. Conviene decirlo antes de que crezcan las protestas de algunos (Vox lo dice abiertamente) por la "interferencia" en nuestros asuntos de un tribunal "extranjero". Por cierto, aprovecho de paso para lamentar profundamente que el Gobierno de Sánchez haya decidido no promover la adhesión de España al Protocolo 16 de la Convención Europea de Derechos Humanos que permitiría al TS y al TC formular consulta al TEDH antes de dictar sentencia cuando tuviera dudas sobre el alcance de un derecho con relación al caso enjuiciado.

2. El Tribunal Supremo está perdiendo autoridad doctrinal. En unos casos por razones objetivas (por ejemplo, por una serie reiterada de sentencias del TJUE que han considerado incompatibles con el derecho europeo determinadas líneas jurisprudenciales de la Sala Primera -en particular en materia de protección de consumidores-). En otros casos, por la opinión de una parte no insignificante de ciudadanos y juristas españoles que aprecian una sobreactuación política o alineamiento de los más altos tribunales españoles (supremo y constitucional) con una "estrategia de Estado" con relación a la tensión soberanista en Cataluña, forzando los instrumentos jurídico-penales al servicio de esa estrategia. Tampoco ayuda la sensación (no siempre injustificada) de que en algunas ocasiones posterga la lógica puramente jurídica en la medida en que advierte que las consecuencias "no jurídicas" de sus decisiones pueden ser perturbadoras, en particular para el sistema financiero. Una y otra cosa generan razonablemente la duda de si, en determinadas materias, el poder judicial tiene bien delimitada su función específica, o si sus decisiones no son sólo fruto de una deliberación entre jueces, sino también de conversaciones fuera del tribunal. Para colmo, y como los magistrados son elegidos discrecionalmente por el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Supremo acaba siendo percibido como una "cúpula judicial" elegida por los partidos políticos según un sistema de proximidad y de cuotas, con la consiguiente merma de su independencia.

3. Fácil es salpicar estas imágenes con otros condimentos. Por ejemplo, esas condenas a cuatro años por robar un bocadillo, también conocida ayer; o el archivo de una causa respecto de un aforado cuando por los mismos hechos se había imputado a no aforados; o los delitos cometidos por quienes gozaban de libertad provisional; o los asesinatos machistas cometidos por hombres a los que no se les aplicó la orden de alejamiento. Son asuntos que, bien analizados, podrían encontrar, uno a uno, justificación; pero una vez que se convierten en titular de prensa o en pasto de comentario de locutores sensacionalistas, cualquier "explicación" es percibida como un intento de salvar los muebles.

4. ¿Está tan mal la justicia española? Podríamos discutirlo hasta el amanecer, y quizás sería en vano, porque la respuesta va a depender de percepciones difíciles de controlar y de qué sería lo que cada cual considerase "aceptable". Pero seguramente, al amanecer, sí habría una conclusión útil para todos: hay motivos importantes de queja. Claro que los hay; pero quizás tanta anécdota, tanto sobresalto, nos están impidiendo ser ambiciosos en la queja. Porque no tiene nada de ambicioso decir que "todo es una mierda". Eso no sólo es injusto, sino que no sirve para nada, igual que tampoco servía para la regeneración política aquello de "todos son corruptos".  Yo echo de menos que desde la ciudadanía y desde la política, desde la Universidad y desde los medios de comunicación, y desde las propias asociaciones judiciales, una crítica más ambiciosa, más fuerte, más afilada. Echo de menos que el malestar de y por la Justicia pasase de la agenda mediática a la agenda política, legislativa y presupuestaria.  No es un asunto de jueces que comentan los ciudadanos: es un asunto en el que también son los ciudadanos quienes tendrían que tomar decisiones. ¿Cuánto dinero estamos decididos a emplear en mejorar la justicia? ¿Qué tipo de jueces queremos: voluntaristas, intuitivos, ideologizados, legalistas, sumisos, militantes, comprometidos? ¿Cómo han de seleccionarse? ¿Siguen valiendo las oposiciones tal y como las conocemos, o deberíamos parecernos en esto más a todos los demás países europeos? ¿Cómo deberían formarse los jueces? ¿Cómo romper sus rutinas y cómo introducir mayor exigencia en las tareas específicas de interpretación y argumentación jurídica? ¿Qué cultura jurídica estamos alimentando? ¿Cómo debe informarse sobre los asuntos de la justicia? ¿De qué manera podríamos poner diques más eficaces a la tentación de los partidos políticos de "introducir" en los tribunales a jueces con un perfil próximo? ¿Sería mejor alejar al poder judicial del poder económico y político concentrado en la capital? ¿Nos llevamos la sede del CGPJ y del TS a Teruel? ¿Qué encontramos en los modelos judiciales de otros países de nuestra órbita que nos parezca preferible al nuestro?

Pero no, ya verán: en las próximas elecciones generales podrán encontrar alusiones al Consejo General del Poder Judicial, a la formación obligatoria en perspectiva de género, a la cadena perpetua, y poco más. Verán cómo seguimos sin abrir a fondo y en serio un debate político sobre los modos de mejorar esto tan importante que es el poder judicial y la justicia. Verán cómo durante años seguimos criticando desmesuradamente las fiebres de la justicia, pero sin diagnosticar ni tratar al enfermo.

7 Respuestas

  1. 1. La firmeza de ese Convenio es bonito título a colgar n la pared, es lo mismo que hacen muchas empresas con las Normas de Calidad, pagan para llegar a tener el título colgado en una pared de la sala de recepción, implementando los procedimientos que sea menester, procedimientos que pueden llegar a retrasar producción y por tanto se olvidan cuando el título esté colgado; solo se quiere para dar imagen y obtener ventas.
    En este caso, la no adhesión al Protocolo 16 es una estupenda declaración de intenciones.
    2. Seguimos en el punto anterior, es decir, con un título colgado en la pared. Decimos que estamos pero ni siquiera queremos estar. Fijémonos en las promesas a los jueces de la actual ministra de justicia antes de ser nombrada y como ha guardado bajo llave el informe GRECO en cuanto ha tomado posesión en el ministerio.
    3. Salvo honrosas excepciones, muy pocas ante medios de comunicación, la mayoría en redes sociales y blogs, la percepción de que las explicaciones son percibidas como un intento de salvar los muebles ¿puede estar motivada porque dichas explicaciones, siempre en medios de comunicación masivos, apuntan a fallos en la legislación, el poder legislativo o el ejecutivo y nunca entona un “mea culpa”?
    4. Sí, la queja es fácil, atiende a sensaciones (si te pinchan, saltas), en cambio la razón requiere esfuerzo, un esfuerzo que pocos están dispuestos a hacer, además de estar desincentivado por intereses que no son los generales y a los que se pliega la política.
    Ardua tarea te queda, doble esfuerzo y perseverancia (a mí también, aunque sea más mosquito aún)
    Da gusto leerte
    Un saludo

    • Marce, no son unas Normas de calidad ni un título colgado en la pared, son decisiones que producen efectos, que condicionan (no determinan, es cierto), que impiden a la última instancia sentirse última instancia. El Convenio tiene un enorme valor y hay que vindicarlo. Fíjate que para mí es lo mejor que tiene esta Europa. Sinceramente, no creo que en este siglo hubiese habido altura política como para inventárselo. Tuvo que ser después de la Guerra.

  2. Pues al miércoles no viene mejor… jajaja… se acaba el cuento!!!

    Eppur si muove!!!

  3. A los idealistas de convicciones parroquiales os pasa lo mismo que al que pisa arenas movedizas; cuanto más «explicáis», más incongruente deviene la postura y más candentes se ponen los mismos salmos de siempre que de tanto estrujarlos ya queman las manos y las lenguas.

    El cuento de la justicia virtuosa, del constitucionalismo sagrado, del juez imparcial, la sana crítica, etc, etc. ya ni siquiera se sostiene con la tesis del yo o el caos; porque simplemente todo el mundo percibe ya que esto es el caos.

    Lo más divertido de este post es la idea del CGPJ en Teruel y el TS en Campillo. Ciertamente no le vendría mal un poco de oxígeno puro a tanta toga de postín y caireles de langostino y caviar.

    Por lo demás no encuentro nada nuevo, simplemente veo otra vuelta de manivela a las mismas tesis de siempre sobre la anécdota, el error, las oposiciones, los másteres modelo URJC, etc. etc.

    Más que argumentos manidos se parecen ya a las macetas de un balcón que necesitan constantemente agua de lo marchitas que están sus flores. La cuestión es que ya ni el estiércol les da fuerza.

    El problema de nuestra «justicia» no es un problema de déficit presupuestario. Es muchísimo más profundo, y todos los jueces lo saben.

    Hay jueces que, al menos, tienen el atrevimiento de exponerlo con prudencia, incluso dentro de un ambiente corporativista de empoderamiento despótico donde lo normal es el silencio acomodaticio. Sin embargo, esa prudencia es siempre muy medida, y tan meticulosamente calculada que genera más reflejos que luces.

    Entré en este balcón por la exposición doctrinal sobre «argumentar para convencer», y la duda alumbró mi curiosidad sobre el lex artis de «la pregunta» como instrumento argumental.

    Y hoy se cierra la lección con una batería de preguntas que todas conducen al monte donde los ancestros romanos ordeñaban las cabras macho.

    Realmente es genial la propuesta de separar los poderes capitalinos en poderes «descentrados» y colocar a Lesmes en Teruel… ¡Mon Dieu!… ¡qué gran idea visionaria!

    No me cabe duda de que ese día… de verlo… veríamos también que la Dama de la Justicia recobraría la vista, hipotecaría la romana y pondría un puesto pipas en Teruel también financiado por El Santander.

    Amigo Miguel; cuando se pierde la confianza no hay dineros que la restablezcan. Ese es el problema de nuestra justicia y el daño profundo que esta injusticia produce diariamente en una sociedad secularmente desamparada.

    ¡Mulgere hircum!

  4. (Te confieso que acabo de comprender el significado de “Mulgere hircum” !!!)

    • ¡Mon Dieu!… debe andar la cosa muy mal en el Olimpo de la Chancillería con vitrina como para que los Demiurgos de Plaza Nueva bajen a la tierra y se confiesen con el cabrero!!!

      Aunque sea entre paréntesis!!!…

      En la semiótica de tu peligroso balcón el paréntesis debe ser para el cabrero algo así como la representación literaria del sarcófago… una especie de antiguo airbag de Gutenberg que separa lo divino de lo humano… ¿Acaso la frase que encierra tu paréntesis debe ser entendida como “accidental”, “sarcástica” o confesional”?… ¡Gran dilema para el cabrero y sus cabras…!

      (no comprendo su significado)

      Pero como hoy es Jueves, después del miércoles de Pandora y del martes negro…quizás deba comprender que, aunque esté nublado el cielo, Draculín bajaba del monte Cárpatos los jueves, con paréntesis, que debe ser más cómodo para hincarle el diente a cabras y cabreros… aunque quizás deba comprender mejor que los del sur hispano hicieran del jueves el jueves (revista) para pan y circo de cabras y cabreros…

      Como quiera que sea ¡¡¡Eppur si muove!!!… también tiene su gracia y no tengo claro que podamos confesar lo mismo desde la perspectiva de los amigos del clero que desde la orilla de los alumnos menos aventajados de Galileo.

      Y es que la historia de «Eppur si muove» no se gesta en Italia, sino entre las cabras y cabreros de Córdoba (no es accidente, ni revelación secreta de la Sagrada Providencia…), en el siglo XI andalusí.

      Ciertamente fue Ben Rosch (Averroes para los cristianos) de quien Galileo aprendió que el mundo no lo mueve Dios ninguno…

      No obstante los sapientes de navaja y espada castellanos que edificaron tu Chancillería católica (los Reyes Católicos, of course!) pasaron olimpicamente de Averroes y compañía y por eso todavía estamos «a dos velas»… con aquello del reloj:

      «El reloj lo hizo el relojero
      El mundo lo hizo Dios
      No hay reloj sin relojero
      No hay mundo sin creador.»

      ¡¡¡Mulgere Hircum!!!

      (…)

      ¡¡¡Eppur si muove!!!

      Y mañana viernes ¡¡¡Decretazo!!! … del Ejecutivo

      ¡¡¡Manda huevos!!!

      (ha sido un placer inesperado… no es normal que los oráculos se pronuncien…, menos con sarcasmos ambiguos; todo un arte)

      ¡Buen Jueves!

  5. ¡¡¡¡Jueves de pasión y viernes de dolores!!!!…

    ¿¿¿Cambio climático o el retorno de lo real???…

    Algo está pasando… Miguel

    https://www.periodicoclm.es/articulo/toledo/memoria-historica-piden-supresion-orden-franquista-san-raimundo-penafort-ministerio-justicia-iglesia-arzobispo/20181107190153008937.html

    Por esta orden me censuraste en tu peligroso balcón…

    ¿Memoria histórica? …

    Pues no se; no hace mucho… incluso es más reciente que el garrote de la vitrina…

    El domingo es fiesta de San Martín… ¡Mon Dieu!…

    ¿A quién le caerá el premio este año?

    ¡¡¡ tempus fugit irreparabile !!!

    carpe diem…

    Un saludo a tu viejo compañero de piso… Si aquél que recordaba a Deu con cierta irreverenssia indigesta…

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