¿Puede ser el 155 un instrumento para neutralizar una mayoría parlamentaria independentista?

PP, C's y Vox comparten decididamente un punto programático: la aplicación inmediata, intensiva, extensiva e indefinida de la excepcionales facultades de suspensión temporal de la autonomía que el artículo 155 ofrece al Gobierno con la autorización del Senado. Las explicaciones y justificaciones que están dando los candidatos que lo suscriben alejan al 155 de su función puntual, excepcional y "reactiva", para convertirlo en un instrumento de suplantación del Tribunal Constitucional y del poder judicial en general, y en una suspensión de la democracia dentro de la comunidad autónoma de Cataluña. No por el hecho en sí de su aplicación, sino por el modo en que la conciben.

Dejando al margen el debate sobre alguna medida concreta que ahora está sometida a revisión por el Tribunal Constitucional, el Gobierno de Rajoy hizo un uso en mi opinión proporcionado y razonable inevitable del 155 cuando Puigdemont, lamentablemente, sin legitimidad alguna, sin mayoría parlamentaria suficiente ni siquiera para modificar el Estatut, optó por desatender el requerimiento de Rajoy y presentó aquella provocadora declaración de independencia en vez de por convocar elecciones o simplemente dar marcha atrás y seguir intentando un diálogo, por más que rechazado por el Gobierno central en el ejercicio de sus facultades (podía dialogar, pero no estaba obligado a hacerlo).  Difícilmente puede imaginarse una situación en que resulte más proporcional la aplicación del artículo 155.

En cambio, ahora, no se trataría de reaccionar frente a medidas adoptadas por el Parlament o por el Govern en esta legislatura (que yo sepa, ninguna ha sido impugnada judicial o constitucionalmente). Más bien se trata de "extirpar" quirúrgicamente una mayoría parlamentaria (soberanista) tenazmente renovada en los diferentes procesos electorales. Es decir, tal y como justifican PP/C's/Vox la propuesta de aplicación del 155, lo que se considera un "atentado contra los intereses generales de España" (este es el supuesto que habilita para su aplicación), sería el resultado electoral en las elecciones autonómicas. Un resultado fruto de la elección de los votantes entre opciones políticas declaradas legales y constitucionales, porque el TC no ha dicho (no podría hacerlo) que no pueda someterse a sufragio en elecciones legislativas la ideología nacionalista.

PP/C's/Vox aspiran a utilizar el 155 como un atajo político para saltarse dos reglas fundamentales de una democracia y un Estado de Derecho: el sufragio y la división de poderes. Primero, el principio democrático según el cual las competencias atribuidas por la constitución a una comunidad autónoma han de ser gestionadas por quienes los votantes elijan; segundo, que los excesos o infracciones o abusos que cometan las autoridades de una comunidad autónoma han de ser analizados por tribunales predeterminados, a través de procedimientos judiciales o constitucionales (en el caso del TC), y no "juzgados" por el Gobierno y el Senado (principio de separación de poderes). Así, por ejemplo, si alguien considera que hay adoctrinamiento en la escuela pública, o parcialidad en la televisión pública (en Cataluña o en Murcia), eso habrá de ser denunciado en los procedimientos establecidos para esclarecerlo, y sólo una vez que así sea constatado tras dar ocasión de defensa a quien lo niegue, se podrán aplicar las sanciones y medidas correctoras que se impongan. Pero no hay que ser muy audaz para entender que si se quiere asumir el control de la TV3, de la escuela catalana o de los Mossos, no es más que por una razón: porque PP/C's/Vox entienden que mientras manden en Cataluña los soberanistas, es decir, mientras los catalanes quieran que ellos manden, la TV3, los Mossos y la escuela catalana son un "atentado para los intereses generales de España", dado que la ideología de fondo de las autoridades catalanas es contraria a la Constitución porque aspiran a la independencia. Insisto, no por lo que en concreto hagan o decidan (eso sería asunto a dilucidar por tribunales), sino por razones ideológicas, y por reducción del área del "pluralismo legítimo" dentro de España. Algo así como lo siguiente: "sí, ustedes pueden ser soberanistas, tienen libertad de pensamiento, nadie se lo impide, pero  lo que no pueden hacer no es ya declarar la independencia, sino tampoco gestionar TV3, Mossos ni la escuela, porque hemos decidido que eso atenta a los intereses generales de España dado que pretenden ampliar la base social del soberanismo mediante la manipulación".

Cuidado. Claro que no vale invocar la democracia contra la Constitución cuando lo que se vota es una opción inconstitucional, y por eso se hizo bien en combatir las leyes de desconexión y referéndum aprobadas por la mayoría parlamentaria de la anterior legislatura en Cataluña. Pero no vale tampoco invocar la ideología o los juicios de intenciones contra la democracia, y es lo que quiere hacerse al pretender neutralizar a una mayoría parlamentaria democráticamente elegida, al privarle del ejercicio de sus propias competencias.

Si así fuera, es decir, si PP/C's/Vox llegaran a poder aplicar ese 155 indefinido y extenso, ¿saben cuánto duraría? Yo les doy mi opinión: lo que tardase el Tribunal Constitucional en dictar una sentencia declarando absolutamente contraria a la Constitución esa decisión del Senado. No quisiera pensar que quienes lo propugnan saben bien que sería así, pero cuentan con que al menos dispondrían de un tiempo no escaso para  "arreglar" las cosas de modo que pudieran intentar ganar las siguientes elecciones catalanes. Tampoco me gustaría pensar que fuese sólo una promesa electoral dirigida a conseguir voto, y no a llevarla a cabo.

Hablamos de cosas muy serias. Al margen de la esperable reacción de la sociedad catalana, que podría conducir a una situación insoportable, estamos hablando de pluralismo, de Estado de Derecho y de democracia. Es decir, de constitucionalismo. Tengan cuidado.

5 Respuestas

  1. ¡Houston we have a problem!

    https://www.eldiario.es/andalucia/Francisco-Serrano-Vox-Sevilla-incorporarse_0_886811612.html

    No es el 155, ni la inseparable inseparabilidad de poderes siameses made in Spain.

    El problema es mucho más profundo.

    Que este señor sea juez activo ¿Qué le diferencia de otro juez activo?

    ¿Sus convicciones son las convicciones de la Justicia española?

    ¿También las ampara la Constitución?

    ¿Puede la Constitución amparar las convicciones de este juez y amparar al mismo tiempo los derechos fundamentales del justiciable… y de las justiciables?

    Madrid, tenemos un problema

    ¡Eppur si muove!

  2. Creo que de olvidan que la comunidad autónoma de Cataluña es un órgano del estado. Solo, exclusivamente, la soberanía reside en las Cortes.

    La asamblea regional de Cataluña, no encarna la soberanía de Cataluña. La comunidad autónoma de Cataluña no tiene soberanía.

    Por ello el 155 faculta a “intervenir”. El artículo acierta cuando dice que hay que respetar la constitución, pero el sufragio y la “democracia” no es irte de esta ecuación. De nuevo es el pueblo español el soberano y no existe soberanía Catalana.

    • Manuel, el argumento de la “soberanía” sirve para justificar el 155. Su existencia es una opción constitucional impecable, y “cierra” una manera de entender el concepto de autonomía territorial. Pero precisamente por su importancia para la estructura constitucional del Estado es fundamental no convertirlo en un agujero por el que el sistema entero se venga abajo. De ahí la necesidad de su interpretación como recurso extraordinario y subsidiario del resto de medidas que el propio sistema ofrece. Nunca como modo de “corregir” un sufragio que aunque no sea una decisión “del” soberano, sí lo es de una parte del soberano: la concernida para las competencias propias de esa comunidad. A estos efectos sería exactamente igual que si el conjunto de españoles se empeñase en elegir a una mayoría de diputados que quisieran cambiar la constitución, aunque no alcanzaran mayoría suficiente para conseguirlo.

  3. Interesante debate Manuel versus Pasquau

    De un lado Manuel parte de vieja doctrina del «imperium» que concibe el concepto de soberanía como el derecho a ejercer el poder sobre la población de un territorio que carece de título de propiedad alguno sobre sus partes por cuanto el «dominium» del territorio nacional corresponde ab integro al denominado «Estado Español».

    Pasquau tampoco es ajeno a esta doctrina, sólo que mezcla un coctail diferente al que agita Manuel.

    Para desvelar el entuerto sólo hay que recordar al gran amigo de los juristas ortodoxos D. Carl Schmitt, que ya en sus tiempos lejanos, criticando a los liberales de entonces. dejó bien claro que el mundo del «dominium» y su forma suprema del «imperium» desacredita a la democracia, y viceversa. Por aquel entonces Schmitt abogaba a favor del modelo estándar del imperio austrohúngaro como forma de organizar el mundo y los Estados–nación.

    Imperium y democracia son dos ideas tan inconmensurables como antagónicas se mire por donde se mire, con 155 o sin 155…

    To be, or not to be…. The Spanish Constitution…

    El coctail de Pasquau recuerda el habitual galimatías de los círculos de Ptolomeo para explicar con frondosa fantasía el que las estrellas del 155 giran alrededor de la tierra (El Estado) ignorando inexcusablemente que la tierra gira alrededor del sol (El pueblo democráticamente soberano: El Pueblo de carne y hueso).

    Consecuentemente ni el argumento de la «soberanía» justifica el 155, ni es «una opción constitucional impecable» visto desde cualquier perspectiva democrática pura no falsificada-contaminada por interpretaciones de la órbita Schmittiana.

    La cuestión es que las derechas españolas y catalanas, siguiendo la orientación del Valle de los Caídos, solo interpretan la constitución desde la vieja perspectiva del «imperium», mientras que las izquierdas españolas y catalanas ni siquiera tienen clara una interpretación democrática de la misma constitución.

    Tal es el entuerto de la izquierda española que los puristas de Podemos tratan de descubrir por la gauche la vertiente democrática del imperial concepto de «patria» mediante una serie de sesudos artículos de Clara Ramas San Miguel en CTXT…. ¡Manda huevos!

    Así pues Marchena debería haber empezado por interrogar a Oriol Junqueras sobre cual es su concepto de patria y su concepto de democracia… y cómo articula ambos conceptos con los catalanes no independentistas.

    No obstante la gran ironía de la situación actual es la encerrona –hecha por la derechona nacional–, en que se encuentra el Tribunal Supremo español juzgando en pleno siglo XXI una rebelión made in siglo XIX en base a una constitución como la del 78 en una coyuntura política y económica caótica en España y de absoluta confusión en Europa (Brexit, Inmigración, etc), y en plena decadencia de occidente.

    Examinar en este contexto la ortodoxia del 155 es como regalarle a un ciego fantasioso un ferrary de 2.500 caballos para que suba por las alpujarras en plena nevada de abril…

    ¡Mulgere Hircum!…

    OTROSI PRIMERO: La estructura Constitucional del Estado Español no tiene problema alguno con ningún agujero por el que el sistema entero pueda venirse abajo. Su estado de ruina lleva ya tiempo declarado por el pueblo soberano.

    OTROSI SEGUNDO: El autor y propietario soberano del balcón confunde permanentemente la tolerancia cristiana con la democracia civil. Confusión conviccional que se manifiesta en su estado puro cuando, al menos, muestra su ira con la censura.

    No debemos olvidar que la democracia es el paradigma del consenso mediante el diálogo, mientras que la tolerancia cristiana es el buenismo paciente que tolera estoicamente –eso sí–, la existencia de los otros mediante la distancia del silencio extramuros de la sagrada familia. No en balde el cristianismo es la doctrina del imperio de Dios sobre todas las cosas.

    «De cierto te bendeciré, y multiplicare tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.» Génesis 22:17-18

    ¿Quiénes son los enemigos?

    ¡veritas filia temporis!

  4. Padres de la Patria tan inteligentes como Fraga, Carrillo o Herrero de Miñón, ahí es nada, conocían perfectamente el percal español, y junto al control jurisdiccional de la actividad de los órganos de las Comunidades detallado en el art. 153 de la CE, establecieron un control excepcional y añadido en el art. 155, para el caso de que una Comunidad ” actuare de forma que atente gravemente al interés general de España” .

    Si un Conseller de Agricultura declara ilegal el consumo de huevos de gallina por costumbre castellana anticuada y contraria a la cultura catalana, subvenciona una Asociación Antigallina y nombra un defensor cultural antigallináceo en el Parlamento Europeo, hay que formular recurso jurisdiccional, destituir al Conseller y al defensor, y tomar el control de la Consejería, aunque los cargos los nombrara un Gobierno formalmente derivado de las urnas. Un estúpido dañino para el pais, España, no puede escudarse en el principio democrático, y maquiavélicamente es lo que solventaron los constituyentes vía 155.

    Si un listo, un leguleyo, un caradura, un petimetre, un corrupto, un nacionalista , te monta una infraestructura de basura dialéctica sobre el principio de que la democracia está por encima de la ley, saca de tu cartera el 155 y verás como corre a salvar su salario funcionarial, o de parlamentario o de currante por cuenta del tres per cent. Rajoy lo demostró con el asentimiento de Pedro Sanchez Perez Gomez Alvarez Jimenez.

    Si crees que tienes derecho a decidir, respeto tu creencia, pero ven a verme y te daré un ejemplar de la Constitución, donde se determina la manera de modificarla.

    El asunto es ya muy cansino y francamente ofensivo.

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