El pacto “España 2017-2030”. [Sainete]

Son las tres de la madrugada. Alrededor de una mesa grande con tazas de café y papeles revueltos, están reunidos cinco políticos. Los cinco son varones. Uno es Mariñas, el líder conservador, gallego y templado. Otro es López, progresista pero no andaluz. Otro es Terrón, madrileño y populista radical ma non troppo. También están Calabuig, nacionalista catalán, y Artxundoebengoa, nacionalista vasco. No está Rivas, populista liberal ma non troppo, adalid cientocincuentaycinquista, que se niega a dialogar con nacionalistas independentistas sin luz y taquígrafos y ha dado ya tres ruedas de prensa a lo largo de la jornada, en las que ha insistido en que cualquier acuerdo que salga de esa mesa no será más que el fruto podrido de un mercadeo espurio entre personas aforadas sobre algo innegociable, como es la soberanía nacional.

A las diez horas del día siguiente, vence el ultimátum que Mariñas ha dado a Calabuig para que conteste un test sobre su voluntad de reincorporarse a la senda constitucional con preguntas endiabladas sobre condiciones suspensivas, resoluciones en suspenso y suspensiones derogatorias. Todo indica que va a suspender el test.

López, el progresista no andaluz, se acaba de sincerar. Ha dicho que lleva unas semanitas muy confuso, y que esa confusión es aún mayor después de la reunión de hoy. Que oye a unos y le convencen en parte, oye a otros y también le convencen en parte, y que cuando ha creído haber hallado la media aritmética que podría tomarse como horizonte al que aproximarse desde diferentes posiciones, plaff, de pronto lee un artículo de prensa, o un tuit, o el WhatsApp de un amigo que le convencen de que esa media no es más que un apaño cosmético que no soluciona el problema de fondo, o que supone ceder ante un chantaje. Y él no quiere ni chantajes ni tampoco búnkeres inamovibles. No hay más remedio que llegar a un acuerdo, dice. El que sea. "¡Con lo bien que estaríamos si todos fuerais un poco más como yo!", dice; "vosotros (dirigiéndose a los nacionalistas) diciendo que bueno, que visca o gora España, sí, en vuestro idioma; tú (dirigiéndose a Mariñas, el conservador) soltando la gallina y convenciendo a los tuyos de que hay que avanzar; y tú (dirigiéndose a Terrón) no dando tanto por saco, que es que lo pones todo muy difícil..."

Artxundoebengoa y Calabuig son fungibles. Se entienden bien. Llevan diciendo lo mismo desde que a las 9 de la mañana empezó la reunión. "Es muy fácil -dice uno u otro indistintamente o al unísono-, nosotros renunciamos a una independencia por huevos, a la que tenemos derecho porque nos la hemos ganado con nuestra lucha de siglos, y vosotros a cambio nos dejáis hacer un referéndum". "Ésa es la media aritmética, López", añaden. "Sí, un referéndum, claro que sí, pero un referéndum para mejorar este país", puntualiza Terrón, "y no al servicio de las élites burguesas e insolidarias de vuestros territorios, sino para limpiar la corrupción estructural de este país".

"Sé fuerte", es el mensaje que Mariñas, el conservador, acaba de recibir en su teléfono móvil.

Mariñas no habla mucho, pero cuando lo hace es para decir que no acaba de entender eso del referéndum. ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué necesidad, si los referendos sabemos que los carga el diablo y los dispara un memo? Que era mucho mejor aceptar que las cosas son como son y están como están, y no buscar aventuras que no conducen a ninguna parte. "Además, yo no puedo presentarme ante los míos diciendo que España ya no es más que lo que salga de uno o diecisiete referendos". López, el progresista, acaso dispuesto a buscar la fórmula de un referéndum consultivo pero no decisorio, admite que la soberanía nacional tiene que tener algún contenido garantizado, y que lo mejor es buscar un "encaje" de todas las sensibilidades; pero luego no sabe responder a la pregunta de Calabuig (o quizás de Artxundoebengoa) sobre cuáles podrían ser las razones para imponer la unidad de España a un territorio en el que la mayoría de su gente quisiera constituir un Estado propio. "Ninguna", salta Terrón, "porque por encima de España está la democracia". A lo que Artxundoebengoa (o quizás Calabuig) replica: "no es la democracia, esa palabra puede significar demasiadas cosas y ninguna: es la nación; el referéndum no es un procedimiento democrático sin más, es el derecho inalienable de una nación. Mientras no reconozcáis esto, estaremos mareando la perdiz".

"Pero, ¿qué es una nación?", pregunta López. "¿Es un sentimiento cultural? ¿Una lengua propia? ¿Es Valencia una nación? Esto es un lío del que no vamos a salir nunca".

Calabuig dice que Valencia es una región de la nación catalana, igual que Rioja es una región de la nación castellana, pero Artxundoebengoa le sugiere que no entre en ese trapo, porque es tramposo. Y precisa: "una nación es una unidad de destino en lo universal, que arranca de la historia, resiste en su singularidad, y tiene voluntad de perpetuarse". A lo que Turrón objeta que no hay naciones, sino pueblos, y que así como los pueblos desbordan los cauces viejos de las naciones y quieren entenderse y van a entenderse, las naciones, "todas, la española y las periféricas", lo que quieren es dominar al pueblo desde el poder, y que por eso la solución no es ni un solo referéndum nacional ni dos referendos nacionalistas, sino un multirreferendum masivo.

Y así, una y otra vez. Eran ya las tres y media.

"Vamos a ver", dice Mariñas. "Yo estoy aquí porque me lo han mandado de Europa, y porque López me lo ha pedido como condición para poder apoyarme en lo que tenga que apoyarme. A mí me va bien como estamos, qué queréis que os diga, y creo que estamos bien. Sí, es genial que parezca que hablamos y llegamos a acuerdos, eso es de gente civilizada, y contribuirá a la estabilidad de los mercados y a la tranquilidad de las familias, pero está ya casi todo inventado. Podemos cambiar algunas palabras, buscar algo a lo que podáis agarraros vosotros, pero no hay más cera que la que arde. Así que poneos de acuerdo, proponed algo si queréis ampuloso, añadid adjetivos, mete tú, López, la palabra "federal" si te empeñas, y aquí paz y después gloria. Pero olvidaos del referéndum, porque por ahí no vamos a ninguna parte. Estamos hablando de cosas muy serias, y los experimentos se hacen con gaseosa.

"Pues seguimos a la gresca", dicen Calabuig y Artxundoebengoa. "Pues convenceremos al pueblo español de que tú eres el problema", dice Terrón. "Pues no sé, no parece muy ilusionante", dice López. Las cuatro menos diez.

Terrón hace un aparte con López. "Tú y yo, que estamos en medio de estos, con nuestras diferencias, podríamos ser la piedra angular desde la que edificar la nueva España. Hay que dar el paso, López.Piénsalo bien. Proponemos un referéndum que abra todos los melones, lo ganamos, y tenemos hegemonía para dos décadas, y a España no la va a reconocer ni la madre que la parió: una España de la gente y para la gente, de la que no querrá irse nadie". "Eso me suena", dice López, "pero no me fío de ti: cuando no te hiciera falta, me apuñalarías por la espalda". Entonces López se dirige a todos, y les dice que todavía no han comprendido que la fuerza política que él representa, precisamente por estar atravesada de todas las contradicciones que dividen a este país, es la que está en mejor posición para entender el problema, y que la solución para España ha de parecerse a su partido, que es lo que más se parece a España. Y que no hay más solución que avanzar hacia una España federal que reconozca la singularidad de...

"¿Qué significa federal, López?" -le preguntan los cuatro al unísono.

"Pues significa", contesta López, "que vosotros dos aceptáis que España es una nación, y que nosotros aceptamos que lo hacéis porque queréis, y no porque os obliguemos".

"Pero -pregunta Terrón- si es federal, tiene que ser república. Con república, nosotros nos lo plantearíamos, y quizás nuestras bases estuviesen dispuestas. Somos más republicanos que nacionalistas".

"Muy bien", dicen Calabuig y Artxundoebengoa: hacemos un referéndum para decidir si queremos formar parte de una España federal (ya nos diréis si monárquica o republicana) o si preferimos no formar parte. Y todos tan contentos.

"No acabo de entender por qué república y no monarquía, ni por qué federalismo y no autonomías", objetó Mariñas.

Las cuatro de la madrugada.

Llaman a la puerta. Son seis mujeres: Gloria, conservadora; Alejandra, progresista; Manuela, izquierdista; Itziar y Montserrat, nacionalistas; y Luisa, liberal, que está ahí sin que lo sepa Rivas, su jefe. Les cuentan que como veían que la reunión se retrasaba mucho, habían decidido charlar entre ellas en la sala de al lado. Y que han llegado a un acuerdo.

- Mirad -explican, por turnos-. Vosotros (dirigiéndose a los nacionalistas) no renunciáis a vuestro referéndum, pero decís que ante la terca cerrazón del resto, y conscientes de que la falta de acuerdo conduce a la catástrofe, lo postergáis hasta 2030, fecha a partir de la cual volveréis a la carga. Tú, Mariñas (Gloria asentía), te aguantas, vendes que has evitado el referéndum, y firmas lo que te vamos a decir, o te montan una moción de censura y te levantan las alfombras. Y vosotros, López y Terrón (asentían Manuela y Alejandra), ponéis el entusiasmo. Nada de república, por cierto, Terrón, hasta 2030, eso te lo tragas. Si no lo hacéis vosotros, lo haremos nosotras: anunciamos un acuerdo que vamos a llamar "España 2017-2030", en el que todas y todos nos comprometemos a lo siguiente:

1) Recuperamos la distinción entre naciones y regiones del artículo 2 de la constitución, especificando que España está integrada por las naciones de Castilla y Aragón, Cataluña, Euskadi y Navarra, Galicia, y Andalucía, cada una con sus correspondientes regiones. Si te empeñas, Mariñas, en vez de "naciones" decimos "países", pero nacionalidades no, que es una palabra muy fea. Y si tú te empeñas, Artxundoebengoa, damos de comer aparte a los de Navarra.

2) Proclamamos que las lenguas oficiales del Estado son el castellano, el catalán, el gallego y el euskera, con sus variantes, y que cada español tiene derecho a expresarse en cualquiera de ellas y a soportar que los demás se expresen en la suya, confiando en que el ansia de comunicación y el Google Translator solucionará cualquier tensión lingüística.

3) Revisamos el artículo 149, que señala las competencias exclusivas del Estado, y las reducimos a política exterior, seguridad social, protección de derechos fundamentales, administración de justicia, defensa, obras públicas que afecten a varios países dentro de España, solidaridad interterritorial, alguna otra que se nos haya olvidado, y todas las transferidas o por transferir a la Unión Europea, y dejamos que cada una de los países o naciones distribuya sus competencias con sus regiones como mejor les convenga.

4) Proponemos todos juntos a Portugal la creación de una Confederación Ibérica, mediante un Tratado del que ya hablaremos, con vocación de formar un Estado en el futuro.

5) Establecemos un Fondo de solidaridad interterritorial bien definido y neutralizamos fiscalmente el "efecto sede" de las grandes corporaciones que operen en todo el territorio nacional y en él obtengan beneficios.

6) Proclamamos que la soberanía del pueblo español reside en el Congreso de los diputados, y creamos un Senado como cámara de representación territorial para la articulación de los intereses que afecten a los diferentes países de España.

7) Lo sometemos todo a un referéndum en toda España, apoyamos todos conjuntamente su aprobación, y si en el conjunto no se llega a un 50% de síes sobre el censo, o en una Comunidad Autónoma no es aprobado por al menos un 43% de los votos válidos, volvéis a la gresca

8) Bueno (dice Luisa), y para mi jefe pueda adherirse, suprimimos los aforamientos.

A las 9 de la mañana, se ha convocado una rueda de prensa. La expectación es máxima. Comparecen cinco varones y seis mujeres, y van a presentar el acuerdo "Un Pacto por las Españas: 2017-2030".

4 Respuestas

  1. ODA A LA ALEGRIA.-

    1.- Kubati, antes de matar a Yoyes delante de su hijo, le dijo a Yoyes mira Yoyes no tienes verguensa, renunciar a tu pasado en ETA y querer haser tu vida normal en un pueblo de Euskadi, no tienes verguensa, te voy a pegar dos tiros , y se los pegó y la mató, porque hay cosas como una nasión con dos dialestos que están por ensima de tó tu individualidá y de tu hijo y de tó que nos os senterais de ná ni dialogais nunca ná.

    2.- Un padre de una patria nasionalista a más no poder porque si tú tienes dos lenguas es porque tú eres de una nasión aparte , obviademente, no?, va a proclamar a su nasión como República independiente ya de una ves por todas si en ves de proclamarla como hay que proclamar las cosas sen la vida parese que la proclama pero en realidá como que no la proclama aunque la proclame, y además suspende la proclamasión y entonses, no? yega el Presidente de la nasión prinsipal y le manda un telegrama al padre de la patria disidente y le dise; mira, hombre, aclárademé si proclamaste la independensia de tu nasión o no, ¿ vale? ¿ tú quesque tienes que ser implísito en ves de esplisito, en? Aclarademeló porque una nasión implísita está fuera del catálogo dialogasional europeo, papafrita.

    ¿ De qué nasionalidad son estos sujetos prodialogantes ?

    -Turcos

    -Suecos

    -Franseses

    -Chipriotas.

    -Españoles hasta las cashas.

    Al que asierte, le regalamos el sélebre ensayo de Corin Tellado “Qué me gusta tu lengua” (Anagrama), una caja de “Pupitas”-30 apósitos clásicos, y el “Canto a mi mismo”, de Walt Whitman.

  2. Por sierto , marujatrises si dialogueros mios de mi corasón y de mis sentrañas:

    Creo que es soportuno acordarse en estos dias de León Felipe:

    ” Qué alegría cuando nos damos cuenta de que los pueblos están tan cerca unos de otros a través de sus poetas”.
    Que sólo la política separa a .los hombres: los cabildos y los concejos ¡.
    Un dia, cuando el hombre sea libre, la política será una canción.
    El eje del universo descansa sobre una canción, no sobre una ley.
    Cantan las esferas.
    ¿No habeis oido hablar de la canción de las esferas?
    ¿ Y es inoportuna ahora la canción ? “

  3. La Velada de Benicarlò, versión lío autonómico 2017, a los cuarenta años de un melón que una vez abierto todos se lo quieren comer. El pacto constitucional fue: con esto se resuelven nuestras reivindicaciones históricas, es la reconciliación definitiva con el resto de España. Mentira. El nacionalismo es insaciable porque la subjetividad, el sentimiento, nunca cambia. Y después de la independencia viene la expansión territorial porque a los hermanos navarros, valencianos o mallorquines hay que acogerlos. Algo muy doloroso empezó hace muchos años en un lugar casi ignoto denominado Sudetes.

  4. HIMNO ENCAJADOR.

    Dialogademé,
    corasón.
    Soy una república
    atractiva.
    Dame una alternativa,
    un puchdemón.
    Una proclamasión
    bilateral,
    una nasión encajada,
    estatuada,
    asosiada
    a la corrupsión
    reglada,
    a la malversasión,
    a la sublimasión
    del cateto nasionalista
    con una lista
    tasada
    de competensias
    y de creensias
    sentimentales
    banales,
    constitusionales,
    y una guia turistica
    de junquerales
    y sementerios
    y partidos antisistema
    y colaus
    y coletas
    y prenafretas
    y mamones
    con dietas
    millonarias
    a cuenta
    de las criaturas.
    ¡ Qué jartura¡
    ¡ Qué jartura
    de nasión
    y de puchdemon
    y de la leshe
    que mamó ¡

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