Cien mil.

Los números cuentan, miden, pesan, cifran dócilmente una realidad, pero a veces generan pequeños acontecimientos y se convierten en realidad misma. Hoy el contador de visitas de este blog ha marcado el número 100.000, y he querido convertirlo en acontecimiento. Supongo que no son muchas para un blog que lleva abierto desde hace un poco más de cinco años, pero son muchas más de las que podía imaginar cuando, casi sin querer, "Miguel de Esponera" probó a inaugurarlo, un 13 de noviembre de 2010 (http://migueldeesponera.blogspot.com.es/2010/11/primera-piedra.html). Quién sabe si entre estas 100.000 visitas están aquella arquitecta chilena, aquél inspector de hacienda madrileño, aquel investigador californiano o aquella madre que acaba de acostar a su hijo y dispone de un rato libre de los que hablaba en aquella primera entrada; quién sabe cuántos de los que han entrado lo han hecho por error, buscando otra cosa y conducidos por el azar de Google, y han pasado de largo. O cuantos pasaron por aquí y no encontraron nada que les hiciera volver. O cuántos, en cambio, encontraron, también por azar, algo que les sirvió para pasar un rato, o para pensar, o para enfadarse, o para seguir yendo de acá para allá en su propio itinerario. 
Ya sé que cien mil visitas no equivalen a cien mil visitantes. Algunos vuelven y repiten, otros incluso son asiduos. Si hay casi quinientas entradas, la media de visitas por cada entrada es de unas 200. Eso significa que cuando me pongo a escribir y pulso en la pestaña de "publicar" lo estoy haciendo para, aproximadamente, unas 200 personas: para mí eso es un gran privilegio, aunque pueda parecer una cifra ridícula si la comparamos con la de cualquier página web levemente influyente. No puedo saber quién va a estar al otro lado, pero sí sé que hay alguien y que esto no es sólo un cuaderno donde escribo, como se escribe en un diario íntimo, sino un lugar abierto, expuesto, disponible. "Es peligroso asomarse", pero esa advertencia no es más que una invitación a la curiosidad, un reclamo, porque claro que sí: necesito ser leído. Doy mucha importancia, desde siempre, a esto de escribir, y debo a este formato la inmensa fortuna de poder hacerlo a cualquier hora y llegar a quién sabe qué destinatarios sin necesidad de pasar por la oficina de correos ni de encontrar un hueco en un periódico.
He paseado un rato por las entradas antiguas. Mucha política, actualidad, comentarios de noticias llamativas, opiniones, y también algunos momentos literarios, algún desahogo sentimental, instantáneas, paradojas, "naderías". emociones que quiero compartir desde mi pantalla a otras pantallas que ni sé dónde están. Muchas palabras dejadas aquí. Muchas han llegado a su destino.
Cien mil momentos de comunicación. Me siento agradecido.

6 Respuestas

  1. enhorabuena y muchas gracias por esas casi quinientas entradas.
    no llevo cuenta de las que he leído, quizá el 15%. la mayoría me han gustado.
    he tenido suerte de que mantengas tu blog. si tengo un rato, prefiero leer la opinión de una buena persona a quien admiro, con la confianza de que no pretende venderme nada…
    un abrazo

  2. Anónimo

    Miguel, todo un placer reencontrarte, desde aquellas mañanas -allá por el año 95-, en que nos explicabas en un pequeño aulario, los fundamentos del derecho civil….

  3. Anónimo

    Hola Miguel,
    Nieves Gutiérrez, Grupo A, promoción 1993-98.
    Leyéndote, te has convertido en un enlace con aquellos años, con Granada y la Facultad, así que continuaré formando parte de las próximas 100.000 visitas que recibas…
    Un abrazo

  4. Aquí una servidora, leyéndote desde el otro lado del charco.
    Deseando catar el segundo asalto.

    ¡Saludos desde Riverside, California!

  5. ¡Hasta California, y más alla!"…
    Gracias.

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