Armas y legítima defensa: lo que Vox sugiere, y lo que no termina de concretar.

No sé exactamente cuáles son los términos de la propuesta de Vox sobre la legítima defensa, porque de momento más que decir, sugieren: sugieren que los españoles de bien y honrados (es decir, que carezcan de antecedentes penales) y estén en pleno uso de sus facultades, puedan tener en su casa armas de fuego y que si las usan para matar a un asaltante no sean tratados como delincuentes, sino como héroes, medalla incluida.

Lo que sí sé es lo que dice el código penal vigente. En su artículo 20.4 dice que está exento de responsabilidad criminal (es decir, que no podrá condenársele) el que "obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes: Primero, agresión ilegítima: En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas. Segundo: Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. Tercero: Falta de provocación suficiente por parte del defensor".

Esta regulación es fruto de delicados equilibrios doctrinales y jurisprudenciales que, al tiempo que establecen algo tan lógico como es que quien agrede para defenderse no delinque, procura también evitar el "abuso" defensivo, es decir, una agresión "vindicativa" o simplemente vengativa, más allá de lo propiamente defensivo, invocando como excusa la necesidad de defenderse.

¿Qué quiere cambiar exactamente Vox de esta regulación? Si se tratara simplemente de, además de eximirles de responsabilidad, dar una medalla a los defensores/agresores, me desentendería de la cuestión, porque entraríamos en el terreno de las tonterías. Si no va a cambiar nada, y sólo quisiera "agitar" determinados sentimientos del miedo y la inseguridad, así como ofrecer un mensaje "fuerte" contra la delincuencia, tampoco me sentiría llamado a entrar en el asunto, por ser algo que pertenece a la retórica electoral: que lo hagan sus rivales políticos. Pero tengo la impresión de que sí están sugiriendo un par de modificaciones, que sí me parecen dignas de una reflexión.

1)  Por una parte, la cuestión de las armas. Hoy día puede obtenerse una licencia para armas de caza acreditando la superación de unas pruebas, la inexistencia de antecedentes penales, y la capacidad suficiente. Es más restrictiva, sin embargo, la licencia de armas cortas, por su evidente mayor peligrosidad (puede llevarse consigo, escondida, y por tanto introduce un riesgo social mucho mayor). Está sujeta a una valoración por la Administración del "riesgo concreto" que puede suponer la concesión del arma, y de la "necesidad concreta" que invoca la persona para solicitarla. Da la impresión (ojalá me lo desmintieran) de que Vox propone la generalización de la licencia, ciñéndola a los dos únicos requisitos de falta de antecedentes penales y suficiente capacidad mental. Es verdad que añaden otra especie de requisito en sus lemas, como es ser un "español de bien" y honrado. Pero como la discriminación en función de este último criterio sería, entre otras cosas, inmanejable, es evidente que en la práctica esa medida daría acceso al uso de armas a todos los españoles, con tal de no tener antecedentes penales ni déficits mentales. ¿Es eso lo que quieren? La industria y comercio de armas cortas estaría encantada, pero el incremento de riesgos sería enorme. Vox nos presenta la situación de la pareja de ancianos que está en su casa y se ve asaltada por una banda de malhechores: todos, en esa situación, nos alegraríamos de que pudieran defenderse con una pistola. Pero lo más probable es que el principal uso de las nuevas pistolas sea el de cometer delitos, y no el de defenderse de ellos.  La generalización de la licencia de armas cortas supondría, sin duda alguna, más armas en la calle, más tiroteos en las calles y en los colegios, en las manifestaciones y en los aledaños de los estadios de fútbol, por poner algunos ejemplos, y también más armas en poder de los malhechores que van a asaltar a la pareja de ancianos. "No", dice algún tuitero de Vox, "sólo se autorizaría la tenencia de la pistola dentro del domicilio". Ajá. Entendido. Pero cuando un chico coja esa pistola (suya o de su padre) y vaya al bar donde lo trataron mal la tarde antes y dispare seis tiros, ¿le regañamos por haberla sacado de casa sin permiso? Si la propuesta de Vox triunfase, ¿con qué cara responderán los líderes que la han auspiciado, cuando se produzcan esos tiroteos? Ya sé que hoy día hay un tráfico ilegal de armas, pero para eso están las condenas por el delito de tenencia ilícita de armas, y las investigaciones para seguir su rastro. La generalización del uso de armas cortas supondría un negocio para algunos, y un goteo semanal de tragedias. Tomando la idea de otro tuitero, podríamos preguntarle a quienes se sienten seducidos por la propuesta de Vox si también lo estarían si fuese Bildu quien la propugnase.

2) Luego está lo de la legítima defensa. Quizás Vox quiera "liberar" esta figura de los límites actuales, y extenderla a todo supuesto en que el arma se usa "con ocasión de una agresión que se sufre". Si han leído el artículo 20.4, habrán visto que en la actualidad quien agrede defendiendo su persona, a otras personas, o sus bienes o su morada, no delinque. Naturalmente, lo más probable es que deba soportar un juicio, si es acusados por el Fiscal o por las víctimas, y si un Juez lo imputa. Vox dice que eso es intolerable, porque más bien habría que darles una medalla. Pero, ¿qué ocurre si un Fiscal entiende, y el Juez así lo considera también, que no está claro que haya hecho un uso meramente "defensivo" y proporcionado de su arma? ¿Cómo cree Vox que puede evitarse en ese caso el juicio, y sustituirlo por una medalla? Por otro lado, ¿están propugnando prescindir del requisito de la "necesidad racional del medio defensivo empleado"? Es decir, ¿entiende Vox, por ejemplo, que si alguien a quien han robado en su establecimiento y dispara con su pistola al ladrón que huye con los 300 euros que había en la caja, ha de aplicársele la eximente de legítima defensa y concedérsele la medalla? Si así fuera, al menos cambiémosle el nombre: llamémosle "legítima venganza privada", y supresión del monopolio estatal del uso de la violencia. Lo cual, por cierto,  no carece de consecuencias en situaciones de conflicto social.

Estaría bien que Vox concretase estas propuestas para evitar que las malinterpretemos. No vale por un lado sugerir que los españoles de bien van a estar seguros con su pistola, y por otro decir que no van a cambiar la actual regulación legal de la licencia de armas y de la legítima defensa. Si no concretan, es normal que imaginemos hipótesis. Que luego no digan que se desfiguran sus propuestas. Lo tienen muy fácil: ¿qué reformas legales concretas pretenden introducir? ¿Cómo van a conseguir que no se vea sometido a juicio quien dice sin convencer que ha matado para defenderse? ¿Van a generalizar, o no, la licencia para la tenencia de armas cortas? ¿Van a modificar la regulación legal de la legítima defensa? ¿En qué términos, exactamente? Probablemente no respondan a estas preguntas, porque Vox se mueve bien en el juego de "sugerir" lo más (para no defraudar a cierta clientela) y luego defenderse de las críticas diciendo que las exageramos (para tranquilizar a otra clientela más razonable).

6 Respuestas

  1. 1.- Hay tres efectos de la liberalización en la tenencia de armas cortas que no mencionas en el post, a saber:
    a) A mayor número de armas legales, más habrá también en el mercado negro, al que irá pasando un porcentaje de las primeras, vía robo o diferentes tipos de transmisión ilegal o irregular; y esas armas “ennegrecidas” acabarán en manos de delincuentes, y no de “españoles de bien” (por cierto ¿a los “extranjeros de bien” no se les permitiría la compra de armas?).
    b) Si los delincuentes que entran a robar en una casa o en una tienda saben que el dueño puede tener un arma de fuego, ellos procurarán ir a su vez provistos de armas, a ser posible de mayor potencia de fuego. Y, salvo que se hagan obligatorios los cursos de tiro, los “españoles de bien” estarán menos preparados para manejar un arma de fuego que los delincuentes. Los ancianitos del ejemplo, si pretenden usar la pistola, lo más probable es que acaben muertos (ambos) antes de que uno de ellos le haya quitado siquiera el seguro al arma (suponiendo que de antemano la tuviera cargada, lo que es una temeridad); mientras que de no tener el arma lo más normal es que los ladrones se limitaran a atarlos y amordazarlos.
    c) A la generalización de la posesión de armas va asociado (y las estadísticas de EE.UU. lo demuestran) un incremento exponencial de accidentes mortales por su uso inadecuado por los poseedores o por sus hijos menores. Eso por no hablar de la violencia de género y doméstica.

    2.- No quiero dar ideas, pero quienes pretenden ampliar los límites de la legítima defensa pueden tomar ejemplo de las “Stand-your-Ground laws” vigentes en numerosos estados USA y que han aumentado su número y ampliado su alcance desde 2005. Aunque, en principio, estas leyes se limitan a establecer que ante una agresión o una amenaza de agresión no hay obligación de retirarse o huir de un lugar donde el agredido tiene derecho a estar (y en eso la jurisprudencia española, al rechazar la doctrina del “commodus discessus”, no es muy diferente), lo cierto es que, en la práctica, la regulación legal concreta y su aplicación judicial acaban por consagrar el derecho incondicionado a usar una fuerza mortal ante una agresión o amenaza real o solo temida subjetivamente, sin limitaciones por la proporcionalidad o racionalidad del medio e, incluso (en Florida) desplazando sobre la acusación la carga de probar que el autor no actuó en legítima defensa.

  2. Entre charcos y espejismos: El dilema de la ilusión óptica

    Meterse en charcos es una actividad de alto riesgo desde el punto de vista intelectual porque, cuanto menos, exige tanta dosis de buen criterio evaluativo como de buena métrica de profundidades.

    Confundir un charco con un campo de arenas movedizas es letal, pero tratar de solidificar un campo de arenas movedizas es un proyecto descabellado, sobre todo si el charco aparente es todo un espejismo destinado a confundir al «people» sin criterio que malvive a la deriva en rio revuelto para ganancia de Vox.

    Lo relevante de Vox no son sus argumentos atrabiliarios groseramente propagandísticos, sino su estrategia de empoderamiento mediante una cuidada gestión del miedo.

    Miedo sutil que, con gran sorpresa, genera aquí un repentino absceso de «síndrome invertido del Estocolmo granadino» en el creador del efecto mariposa de Vox pontificando sobre un «nonsense» que blanquea de racional.

    Sorprende, pues, que el entomólogo del caos más creativo de Andalucía se aparte ahora tan clamorosamente de sus propias convicciones de 2016 cuando en su artículo «el argumento del imbécil» decía: «A mí me gusta la beligerancia intelectual. Y me gustaría que los buenos argumentos subiesen más fácilmente al marcador que las imbecilidades.»

    Cierto es que ignorar sistemáticamente los «buenos argumentos» conlleva aparejado la sobrevaloración de los «malos» con lo que difícilmente puede calificarse de «beligerancia intelectual» discutir contra un encefalograma «líquidamente plano» so pena de quedar fagocitado por la propia ilusión óptica del espejito mágico de la madrastra de Blancanieves.

    El mismo Vargas Llosa, defensor ahora de los conquistadores, ha dicho más de una vez que un escritor es alguien que escribe mentiras que parecen verdades, pero blanquear imbecilidades con ponderaciones legalistas concuerda más con el proverbio latino «Mulgere Hircum», que los alemanes incorporaron a su acervo de conocimientos bajo la expresión «den Bock melken».

    En España tenemos además una variante interesante. Hace tiempo me encontré en la calle con un carismático líder agrario de Asaja que salía frustrado y cabreado de una asamblea de agricultores y le pregunté qué le pasaba a lo que me respondió con una frase lapidaria: «No hay forma. Es imposible; el tonto pone siempre el nivel.»…

    ¿ Acaso no es esto lo que hace Vox y de dónde extrae su fuerza?…

    El «buen argumento» que sube al marcador, en ningún caso, reside en el paradigma jurídico que resuelve el supuesto del derecho de armas, sino en los muy dañinos efectos centrales y colaterales que el derecho de armas introduce en el modelo de convivencia social; verdadero objetivo central y único de Vox; la gestión del miedo.

    Consecuentemente es hora ya de ampliar la mirada y salir de una disciplina que lleva ya mucho tiempo dominada por sus «sumos sacerdotes.»

    Algo que exige salir del pensamiento único para reconocer y resolver sesgos, más o menos inconscientes de un absolutismo marcadamente irracional. Lo que exige también asumir posiciones de humildad junto a un esfuerzo decidido para mejorar una justicia en términos del derecho del débil (el «otro»), a la inclusión y la diversidad.

    No se pueden olvidar realidades tan primarias como que todo autoritarismo configura el caldo de cultivo donde crece Vox, mientras que todo paradigma de consenso e inclusión bloquea la lógica que auspicia su empoderamiento.

    El arma, blanca o de fuego, no es un instrumento cualquiera, sino el más absolutista de los paradigmas de pensamiento. Es decir; la Ley del Oeste, que no es otra cosa que la gestión de la inseguridad colectiva mediante la potencia individual de fuego…

    ¡Quien dispara primero define el relato. El muerto calla para siempre!

    Es algo así como el capitalismo de la pólvora donde la «legítima defensa» es el relato del miedo al otro, que automáticamente se convierte en el enemigo y nos sitúa de lleno en la lógica de Carl Schmitt.

    ¡Mulgere Hircum!

    • ¿Cuándo dejará este especimen de pedir que le ordeñen?
      Pídalo, al menos, de otra forma: den bock melken. A ver si así consigue usted encontrar en otros lares a alguien que le deje tan seco como parece desear con tanta ansia como ignorancia y, de paso, nosotros quedamos libres de sus sandeces.

  3. Hay veces en que, exhausto por tu propia banalidad, acudes al Defensor del Pueblo y te dice que la gonorrea argumentaria no está protegida autonómicamente, aunque puedes pedir una subvención con prescripción de reingreso bimensual sin acreditación destinataria, y apuntarte a un curso de prediarreas con línea roja, y así te sentirás mejor cuando aparezcas en la lista de morosos :

    “Tanteas, tocas, palpas ciegos
    los residuos de ti.

    Qué queda en los espejos,
    en los largos pasillos naufragados,
    en el recinto pálido del aire,
    en el testimonio del testigo de quién”

    (José Angel Valente.)

    Si tienes un folio en blanco, no lo maltrates, no escribas (y fariseos ) por escribir, sin concatenación lógica, sin carcamis, porque el dia que te topes con un podemita, con un quim, con una calvicie, con un casadero, te mandarán al paseo del do not disturb.

  4. El campanario de la catedral y otros fenómenos celestes…

    Dicen los que de eso algo saben que si no hay libertad de opinión es que estamos ante una dictadura por mucho que los unos proclamen la ignorancia de los otros y otros «otros» aboguen poéticamente, negro sobre blanco, que el folio blanco es más bello si los ignorantes otros se abstienen de mancharlo sin licencia de la Real Academia.

    En las dictaduras, como en las iglesias, sólo hay una opinión válida, dicen otros que de esto saben algo, y explican que la existencia de distintas verdades es una conditio sine qua non para que exista lo que se conoce como «Democracia».

    He oído también que a diferencia de los campanarios, los púlpitos se conocen por dos manifestaciones claras. De un lado debe observarse dentro a un sumo sacerdote que renueva constantemente la verdad ex cathedra verdadera… y de otro lado debe observarse fuera del mismo el oficio de los monaguillos que cuidan del atrezzo y defensa de esa verdad verdadera contra aquellos ignorantes que en su ignorancia ignoran los sacros atributos del sumo sacerdote sin comprender el alma sacra del oficiante.

    Los sumos sacerdotes ya lo saben todo y no tienen que comprender al resto de los habitantes de la tierra; los desposeídos de razón….

    Si no creamos un objeto duro,
    resistente a la vista, odioso al tacto,
    incómodo al oficio del injusto,
    interpuesto entre el llanto y la palabra,
    entre el brazo del ángel y el cuerpo de la víctima,
    entre el hombre y su rostro,
    entre el nombre del dios y su vacío,
    entre el filo y la espada,
    entre la muerte y su naciente sombra,
    cuándo podremos poseer la tierra,
    cuándo podremos poseer la tierra,
    cuándo podremos poseer la tierra.

    (José Ángel Valente, El inocente)

    ¡Va por usted Anónimo! … me gusta mucho su primer comentario que comparto ab integro… a pesar, o quizás por ello, de que no soy parroquiano de iglesia, ni alumno de madrasa…

    ¡Eppur si muove!

    Un ignorante errante

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